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Bangarra lleva la memoria indígena al lenguaje contemporáneo de la danza

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Su coreógrafa Frances Rings  destaca el diálogo entre tradición, comunidad y creación contemporánea durante la visita de la compañía a México

Con más de 65 mil años de historia de los pueblos Aboriginal y Torres Strait Islander como fuente de inspiración, Bangarra Dance Theatre ha construido una propuesta escénica que entrelaza danza, teatro y memoria cultural desde una perspectiva contemporánea. En entrevista con medios mexicanos, Frances Rings, coreógrafa, directora artística y co-CEO de la compañía australiana, habló sobre los procesos comunitarios que sostienen su trabajo y sobre el significado de presentar sus historias en México.

Fundada en 1989, Bangarra trabaja con comunidades y líderes culturales para llevar al escenario historias, experiencias y conocimientos de los pueblos originarios de Australia. Para Rings, la compañía puede servir como inspiración para otras comunidades indígenas que buscan encontrar formas contemporáneas de preservar y compartir su memoria.

“Espero que una compañía como Bangarra pueda inspirar a otras primeras naciones indígenas para pensar en cómo pueden servir la historia, las experiencias y las historias de las primeras naciones a través de una expresión artística y un lenguaje”, explicó durante la conversación.

Un diálogo entre Australia y México

La gira por México, señaló Rings, representa también una oportunidad de intercambio cultural. Al hablar sobre la obra Futures Past y su presentación ante públicos mexicanos, destacó los puntos de encuentro entre comunidades indígenas de ambos países, particularmente frente a sus respectivas historias coloniales.

Australia cuenta con una historia colonial de 238 años, mientras que la presencia de los pueblos Aboriginal y Torres Strait Islander se remonta a más de 65 mil años. En ese contexto, Rings consideró la gira como una forma de diplomacia cultural que permite compartir historias y fortalecer la comprensión sobre las experiencias de los pueblos indígenas más allá de las fronteras.

La coreógrafa subrayó además la importancia de preservar las historias, las prácticas culturales y la conexión con el territorio como elementos fundamentales para la continuidad entre generaciones y para la construcción de la identidad.

La tradición como una cultura viva

Uno de los temas centrales de la entrevista fue la relación entre conocimiento ancestral y creación contemporánea. Rings rechazó la idea de que la cultura sea estática y explicó que, para Bangarra, la evolución forma parte de los mecanismos mediante los cuales una cultura puede sobrevivir y protegerse.

La compañía trabaja con personas mayores de las comunidades, a quienes reconoce como líderes culturales. Son ellos quienes orientan qué conocimientos, historias, canciones, lenguas y prácticas pueden incorporarse a una creación artística y cuáles permanecen protegidos.

Ese proceso puede extenderse durante años. Rings explicó que la creación de una obra puede tomar hasta cuatro años debido a la profundidad de la investigación y a la necesidad de mantener una consulta constante con las comunidades.

Más que una relación transaccional, definió este trabajo como un vínculo basado en la confianza, la integridad y la construcción de relaciones, cuyo propósito es dar voz y una plataforma a las comunidades y a sus historias.

Un lenguaje propio desde distintos entrenamientos

La propuesta de Bangarra también surge del encuentro entre los conocimientos tradicionales y la formación en disciplinas occidentales de danza. Los integrantes de la compañía reciben entrenamiento en ballet y danza contemporánea, pero su manera de moverse y crear está profundamente vinculada con sus costumbres, canciones, lenguas y prácticas culturales.

Rings explicó que esta combinación genera un lenguaje coreográfico particular, en el que el movimiento no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para expresar historias y responder al mundo desde una experiencia cultural específica.

En Futures Past, ese recorrido se estructura en tres actos: Old World, People y Country, a través de los cuales la compañía explora experiencias de los pueblos First Nations a través del tiempo, la cultura y el territorio.

De bailarina a directora artística

Rings también habló de su propio recorrido dentro de Bangarra. Antes de convertirse en directora artística y co-CEO, formó parte de la compañía como bailarina durante 12 años.

Su acercamiento a la danza comenzó a los 17 años, cuando encontró esta disciplina como materia en la escuela secundaria. Aunque no tuvo una formación inicial en ballet, explicó que su deseo de ser bailarina y artista la acompañaba desde niña y que el movimiento se convirtió en una de sus primeras formas de comunicación y de explorar el mundo.

Desde su posición actual, espera que su trayectoria pueda mostrar a otros bailarines que las capacidades adquiridas en el estudio y en el escenario también pueden trasladarse a otros ámbitos profesionales y abrir caminos hacia el liderazgo cultural.

Su gestión coincide además con un momento de reconocimiento internacional para Bangarra. Rings mencionó que la compañía regresaba de Venecia, donde recibió el León de Oro por su trayectoria en la danza, reconocimiento que se suma a más de tres décadas de trabajo artístico vinculado con las historias y culturas indígenas australianas.

Crear con la comunidad, no sobre la comunidad

Ante la pregunta sobre cómo evitar la exotización de las culturas indígenas, Rings explicó que Bangarra parte de un proceso de colaboración directa con las comunidades.

Cuando surge una idea para una obra, la compañía se acerca a la comunidad correspondiente para presentar el proyecto, explicar quiénes son, qué hacen y por qué desean desarrollar determinada historia. La decisión sobre compartir o no un relato corresponde también a la propia comunidad: algunas historias pueden estar disponibles para ser contadas y otras permanecen protegidas.

Este procedimiento, explicó Rings, busca que las producciones contribuyan a modificar perspectivas y ampliar el conocimiento sobre los pueblos First Nations a partir de sus propias voces y experiencias.

Así, para Bangarra la danza no representa únicamente una disciplina artística: es también un espacio de memoria, intercambio y continuidad cultural. En su encuentro con México, la compañía plantea ese diálogo desde las coincidencias históricas entre pueblos originarios, pero también desde la posibilidad de compartir distintas formas de entender el territorio, la identidad y la permanencia de una cultura a través del tiempo.

Foto: Cortesía | Kate Longley