Cecilia Suárez: “Con el tiempo deja de importar la osadía y comienza a importar la profundidad”
La actriz recibió un homenaje en el GIFF 2026 y compartió una clase magistral sobre el oficio de actuar, la construcción de personajes, el teatro, la disciplina y la responsabilidad social del arte.
Con una reflexión sobre el tiempo, la memoria y el compromiso que exige la interpretación, la actriz Cecilia Suárez ofreció una conferencia magistral en el Festival Internacional de Cine Guanajuato (GIFF), donde fue reconocida con un homenaje nacional por una trayectoria que ha marcado al cine, el teatro y la televisión en México.
La conversación, moderada por el director Francisco Franco, estuvo precedida por un recorrido audiovisual por la carrera de la actriz, desde sus primeras apariciones en Sexo, pudor y lágrimas y Todo el poder hasta trabajos fundamentales como Párpados azules, Capadocia, La casa de las flores, El invencible verano de Liliana y sus más recientes proyectos en España.
Lejos de presentar una retrospectiva nostálgica, Suárez convirtió el encuentro en una reflexión sobre el oficio del actor y la manera en que la experiencia transforma la aproximación a los personajes.
"Cuando eres joven lo que premia es la osadía, las intensas ganas de experimentar. Con el tiempo empieza a importar cómo llegamos más profundo, cómo exploramos la verdad de un personaje hasta su último límite", afirmó.
Para la actriz, elegir un proyecto nunca depende únicamente del personaje. Lo esencial es que la historia dialogue con ella de forma íntima y que esa búsqueda tenga sentido para quien la verá.
"Tiene que interpelarme de manera muy personal, moverme, cuestionarme y sentir que esa misma pregunta puede servir a alguien más".
Suárez explicó que el proceso de creación nunca responde a una fórmula única. Cada historia exige herramientas distintas: algunas requieren investigación documental, otras parten del cuerpo, de la voz o de la intuición. En todos los casos, el trabajo consiste en descubrir desde dónde puede nacer la verdad del personaje.
Durante la charla recordó que su formación en la Universidad Estatal de Illinois le permitió conocer distintos métodos actorales sin sujetarse a una sola escuela, una libertad que considera fundamental para evitar el dogma dentro de la interpretación.
"No creo que exista un único método. Cada proyecto necesita un abordaje distinto".
El teatro ocupó un lugar central en la conversación. Aunque ha desarrollado una sólida carrera en el cine y las series, Cecilia Suárez afirmó que el escenario sigue siendo el espacio donde el actor enfrenta la prueba más exigente.
"El rey de mi corazón es el teatro. Ahí está la casa de la interpretación. En el teatro no hay tomas repetidas ni trucos; ahí no le puedes mentir al público".
La actriz también habló de los retos emocionales que implica encarnar personajes atravesados por la violencia, el duelo o el dolor. Reconoció que incluso después de décadas de carrera continúa buscando maneras de protegerse emocionalmente después de ciertos proyectos, recurriendo a la terapia, la meditación e incluso a ejercicios de psicomagia.
"Nuestras emociones atraviesan el cuerpo y éste no distingue entre la ficción y la realidad. El cuerpo termina pasando la cuenta".
Francisco Franco destacó el rigor creativo con el que Suárez enfrenta cada proyecto y la definió como una intérprete que rebasa el papel tradicional del actor.
"Cecilia no es una actriz a la que simplemente diriges; es una creadora. Construye contigo el proyecto y te obliga a profundizar en aquello que estás contando".
La conversación también abordó la ansiedad que enfrentan las nuevas generaciones de intérpretes ante la necesidad de permanecer visibles de manera constante. Frente a la lógica de la exposición permanente, Suárez defendió el valor del silencio, el descanso y el misterio.
"Un actor necesita conservar un espacio privado muy sólido. Si desaparece el misterio, desaparece también una parte esencial de lo que ocurre en escena".
Actualmente radicada en España, la actriz explicó que trabajar entre distintos países le ha permitido descubrir nuevas sensibilidades y ampliar su comprensión del mundo, aunque México continúa siendo una presencia cotidiana en su vida personal y profesional.
Además de expresar su interés por dirigir en el futuro, compartió el entusiasmo que le produce impartir talleres de construcción de personaje, donde, aseguró, también continúa aprendiendo de los actores jóvenes.
Al concluir la conferencia, Cecilia Suárez dejó claro que, después de más de dos décadas de carrera, sigue entendiendo la actuación como un ejercicio de curiosidad permanente y de compromiso con la vida.
"Cuando te interesas por la vida te vuelves más interesante como actor. Tienes más cosas que ofrecer porque has aprendido a mirar mejor a los demás y a ti mismo".
Foto: Tomada de la transmisión.