Con humor y música, Mike Patton inaugura el Cervantino
El vocalista estadounidense convirtió la Alhóndiga de Granaditas en un escenario de complicidad con el público, entre clásicos mexicanos, Ennio Morricone, mariachi y canciones de su trayectoria
Con un rotundo “¡Órale, Guanajuato!”, Mike Patton tomó el escenario de la Alhóndiga de Granaditas para inaugurar la edición 54° del Festival Internacional Cervantino ante un recinto lleno. El músico estadounidense, reconocido por su versatilidad vocal y su capacidad para transitar entre géneros, ofreció una presentación cargada de teatralidad, humor, emoción y una constante comunicación con el público guanajuatense.
El concierto presentó un programa cercano al que Patton ofreció previamente en el Palacio de Bellas Artes, aunque para su presentación cervantina incorporó algunas sorpresas, entre ellas “La Llorona”, “Luz de Luna” y “Hasta que te conocí”. La noche también permitió escuchar una selección de piezas que mostró las distintas facetas del intérprete, desde su aproximación a la música mexicana hasta composiciones vinculadas con su trayectoria internacional.
Uno de los momentos más celebrados llegó con “Lujon” —tema asociado a su repertorio de interpretación y que Patton utilizó para mantener ese particular diálogo con la audiencia—, mientras que su interpretación de “C’era una volta il West”, de Ennio Morricone, confirmó su capacidad para apropiarse de piezas cinematográficas y convertirlas en experiencias escénicas. El cantante buscó constantemente establecer conexiones con Guanajuato y sus símbolos; incluso dedicó una pieza a El Pípila, provocando una respuesta entusiasta entre los asistentes.
El humor fue otro de los protagonistas de la velada. Patton, hablando en español y jugando con las reacciones de la audiencia, mantuvo una dinámica cercana y espontánea. También hubo espacio para una dedicatoria afectiva a una de sus perritas, un gesto que dejó ver su conocido vínculo con los animales y que sumó una nota íntima a un espectáculo dominado por la exuberancia escénica.
La noche tuvo además una de sus grandes sorpresas con “Retrovertigo”, pieza de Mr. Bungle, agrupación fundamental en la trayectoria de Patton. Sin embargo, la apoteosis llegó hacia el tramo final, cuando el cantante interpretó un fragmento de “La Llorona” dentro de un cubículo de cristal utilizado por uno de los músicos. Su voz, áspera y aguardentosa, transformó la tradicional canción mexicana en un momento de particular intensidad.
Después llegó “Luz de luna”, de Álvaro Carrillo, abordada con una interpretación personal pero respetuosa, y finalmente “Hasta que te conocí”, de Juan Gabriel, acompañado por el Mariachi Gama Mil. El tema provocó una reacción inmediata: el público se puso de pie, bailó y respondió con entusiasmo a una interpretación que llevó el concierto hacia una celebración colectiva de la música mexicana.
Patton demostró así que su fortaleza no reside únicamente en la potencia o versatilidad de su voz, sino en su capacidad para convertir el escenario en un espacio de intercambio. Cercano, impredecible y siempre dinámico, se comportó como un auténtico showman, disfrutando cada interpretación con la misma intensidad que sus espectadores.
Para despedirse, agradeció al público, a los músicos y al coro que lo acompañaron. En los últimos acordes, jugó con los brazos y prolongó la despedida como quien se resiste a abandonar un escenario que durante una noche hizo suyo. La Alhóndiga de Granaditas respondió con una ovación y confirmó el carácter festivo de una inauguración que encontró en Mike Patton a un intérprete dispuesto a cruzar fronteras musicales y culturales.
Aunque el concierto no fue transmitido a través de las redes sociales oficiales del Festival Internacional Cervantino ni por sus canales habituales, pudo seguirse mediante la página web de TV4, el sistema de televisión del Gobierno del Estado de Guanajuato.
Foto: Tomada de la transmisión.