Costa Chica de Guerrero abre sus playas y sabores al turismo nacional
Sus comunidades costeras impulsan rutas de naturaleza, gastronomía y tradición frente al Pacífico
La Costa Chica de Guerrero es uno de los corredores turísticos con mayor riqueza natural y cultural del sur del país. Entre playas vírgenes, pueblos pesqueros y cocinas tradicionales, la región apuesta por un modelo turístico ligado a la naturaleza, la hospitalidad y la identidad comunitaria.
El recorrido por este destino del ahora llamado Hogar del Sol incluye municipios y comunidades costeras donde el mar, las lagunas y los manglares forman parte de la vida cotidiana. En San Marcos, destinos como Playa El Dorado y Playa El Amazquite ofrecen espacios para caminatas, descanso y convivencia frente al mar, acompañados por gastronomía basada en pescados y mariscos frescos.
En Copala, Playa Ventura destaca por su infraestructura turística, actividades acuáticas y cocina regional, donde sobresalen los ostiones, el pescado a la talla y el chilate. También resalta Playa Azul, zona conectada con una laguna y reconocida por sus aguas aptas para nadar y practicar esnórquel, además de participar en programas de liberación de tortugas marinas.
El municipio de Marquelia concentra playas como La Bocana, Las Peñitas y Playa Tortuga, espacios donde convergen manglares, pesca deportiva y programas comunitarios de conservación ambiental.
En Florencio Villarreal, comunidades como Boca del Río, Llano de la Barra, El Médano y Pico del Monte mantienen una oferta turística centrada en paisajes lagunares, recorridos en lancha y cocina tradicional con pescados, caldo de camarón y tamales de tichinda.
La ruta concluye en San Nicolás con Punta Maldonado, conocido como “El Faro”, sitio reconocido por su tradición pesquera y actividades de buceo y pesca deportiva. La zona también conecta con el Museo Nacional de las Culturas Afromestizas, recinto dedicado a la memoria y herencia de las comunidades afromexicanas.
La gastronomía ocupa un lugar central dentro de la experiencia turística de la Costa Chica. Platillos como arroz a la tumbada, langosta, pulpo, camarones al mojo de ajo, pozole guerrerense y el caldo de cuatete forman parte de una tradición culinaria sostenida por cocineras y pescadores de la región.
Con acceso por la Carretera Federal 200 y opciones de hospedaje que incluyen posadas, hoteles familiares, cabañas ecológicas y zonas de camping, la Costa Chica de Guerrero busca posicionarse como una alternativa para viajeros interesados en destinos ligados a la naturaleza y la vida comunitaria.
Foto: Especial.