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Cuando las músicas del mundo rompen las fronteras

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Jazz, fado, salsa, sonidos africanos, folk balcánico y raíces latinoamericanas convergen en el Cervantino para convertir la mezcla de tradiciones en una forma de diálogo cultural.

En el 54° Festival Internacional Cervantino, la música no se entiende como una colección de géneros encerrados en sus propias fronteras, sino como un territorio de cruces. La sección Música del mundo y jazz reúne propuestas de México, África, Portugal, Canadá y Colombia que hacen de la mezcla una herramienta para escuchar otras formas de entender la identidad, la memoria y el territorio.

El recorrido comienza con Rita Donte, cuyo proyecto recupera sonoridades cubanas desde una perspectiva contemporánea. Su música aborda identidad, migración y gratitud por la vida mediante una instrumentación que cruza jaranas jarochas, leonas veracruzanas, tres cubano y percusiones. El resultado es un diálogo entre dos orillas del Caribe y una manera de entender la tradición como algo vivo, capaz de transformarse al viajar.

La presencia africana llegará con el músico senegalés Momi Maiga, quien entrelaza elementos del folclore de África Occidental con jazz y música clásica. Acompañado por el percusionista Arnau Figueras Cabáces, el violonchelista Marçal Ayats y el violinista mexicano Carlos Monfort, Maiga construirá una experiencia donde las distancias geográficas se vuelven secundarias frente a la posibilidad de compartir un lenguaje musical.

Desde Portugal, LINA_ llevará al Cervantino la intimidad del fado a partir de la poesía de Luís Vaz de Camões, autor del siglo XVI. La cantante encuentra en sus versos temas que siguen resonando en el presente: el amor, el desamor, la infancia, el cambio y la naturaleza. Su propuesta convierte la poesía en una materia sonora donde la melancolía no excluye la celebración de la existencia.

El ruido, la fiesta y la energía colectiva tendrán otra expresión con la canadiense Lemon Bucket Orkestra, agrupación de más de una decena de músicos que mezcla folk balcánico, hip hop, jazz y punk. Su propuesta rompe cualquier idea de pureza estilística y convierte el escenario en un espacio de participación, baile y desborde.

La salsa tendrá como representante al Grupo Niche, una de las agrupaciones fundamentales de la tradición salsera colombiana. Como parte de su Niche Disco Tour 2026, llevará a la Explanada de la Alhóndiga de Granaditas un repertorio que recupera el legado de Jairo Varela y lo proyecta hacia una nueva etapa de la agrupación.

El jazz mexicano, por su parte, encontrará en la Orquesta Moderna, dirigida por Rosino Serrano, una plataforma para revisar el cancionero nacional desde una perspectiva latinoamericana. La big band reunirá a Gianluca Littera, Alex Mercado, Iraida Noriega, Francisco Lelo y Fernando de Santiago para construir nuevas lecturas de composiciones que forman parte de la memoria musical del país.

Más que un catálogo de sonidos internacionales, estas propuestas plantean una pregunta sobre lo que ocurre cuando las tradiciones dejan de permanecer aisladas. El fado puede dialogar con la poesía de hace cinco siglos; los ritmos africanos pueden encontrarse con el jazz y la música clásica; la salsa puede actualizar su memoria y el folk balcánico puede convivir con el punk.

En esa mezcla está una de las apuestas del Cervantino: entender la música del mundo no como una suma de exotismos, sino como un espacio donde las identidades se encuentran, se contaminan y vuelven a inventarse.

Las presentaciones se desarrollarán entre el 4 y el 17 de octubre en espacios como Casa FIC-Jardín San Pedro, Casa FIC-Trasnoche y la Explanada de la Alhóndiga de Granaditas.

Foto: Especial.