Cumbia Somos: un libro recorre la memoria viva del ritmo que une a América Latina
La obra se presentará del 6 al 12 de mayo en una gira editorial que explora la cumbia como patrimonio cultural y territorio de resistencia
La cumbia se lee, se escucha y se baila en Cumbia Somos, un libro que traza el pulso de este género musical desde sus raíces comunitarias hasta su presencia en los grandes escenarios. La publicación propone un recorrido por barrios, sonideros y espacios populares donde este lenguaje transgeneracional ha encontrado formas de resistencia, identidad y transformación.
A través de sus páginas, el sonido del acordeón, el bombo y la guacharaca se entrelaza con historias que cruzan países como Colombia, México, Perú, Argentina y Brasil, entre otros. El libro documenta la expansión de la cumbia como una red cultural en movimiento, capaz de adaptarse y dialogar con otros géneros sin perder su esencia colectiva.
La obra es resultado de una coedición internacional en la que participan Tecnológico de Monterrey, Universidad de Guadalajara, la Universidad del Rosario, la Pontificia Universidad Católica de Chile, la Universidad Nacional de General Sarmiento y la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas, en colaboración con la Red de Periodistas Musicales de Iberoamérica.
Como parte de su lanzamiento, del 6 al 12 de mayo se llevará a cabo una ruta de presentaciones con diálogos abiertos sobre la cumbia como patrimonio cultural latinoamericano, así como sobre el papel de las mujeres dentro de una escena marcada por dinámicas de género. Participarán figuras como Ali Gua Gua, Kalbox y Alejandro González, junto a integrantes de la Dinastía Duende.
Las actividades tendrán lugar en espacios como la Fonoteca Nacional y Roma Records, donde el público podrá asistir a conversaciones, presentaciones y sesiones musicales que extienden la experiencia del libro más allá de la lectura.
“Cumbia somos” plantea que este género no solo se escucha: se hereda, se transforma y se comparte. En esa circulación constante, la cumbia reafirma su lugar como una expresión cultural viva que conecta generaciones, territorios y luchas desde el ritmo.
Foto: Especial.