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El documental independiente alza la voz en el XIV Encuentro Hispanoamericano

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“Contra el silencio, todas las voces” reconoció películas provenientes de América Latina, Europa y otras regiones, con obras que abordan migración, identidades, resistencias sociales, medio ambiente, infancias y transformaciones comunitarias.

El XIV Encuentro Hispanoamericano de Cine y Video Documental Independiente. Contra el Silencio Todas las Voces dio a conocer las obras ganadoras de una edición marcada por la diversidad de miradas y por el interés de sus realizadores en documentar conflictos, identidades y procesos sociales que con frecuencia permanecen fuera de los discursos dominantes.

La programación competitiva se articuló en distintas categorías que permitieron reunir trabajos de México, Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Perú, España, Cuba, Canadá, Bolivia, Etiopía, Uruguay y otras geografías. El conjunto confirma la vigencia del documental independiente como una herramienta para observar realidades complejas y recuperar testimonios individuales y colectivos.

En la categoría Arte y Cultura, el reconocimiento a mejor largometraje correspondió a Retratos de Churcampa, de Luis Cintora, producción de Perú de 2026. Las menciones honoríficas fueron para Nosotras, de Priscilla Aguirre (Ecuador); Koutkekout / Kueste lo ke kueste, de Joseph Hillel (Canadá); Sex Panchitos, de Gustavo Gamou (México), y Pulque, Te quiero, de Thanya Ponce Nava (Argentina-México).

La categoría Derechos, Resistencias y Organización Social tuvo como ganador de cortometraje a El caso Furukawa. Las cadenas del Abacá. Esclavitud contemporánea en el Ecuador, de Verónica Iturralde. Las menciones honoríficas fueron para Un lugar en la ciudad, de Gabriel Silvestre; El ressò de la mirada / El eco de la mirada, de Carles Bover, y El código de la gente, de Coizta Grecko.

En Fronteras, Migraciones y Exilios, los reconocimientos se repartieron entre Vigilant Eye, de Abbas Ghazali, como largometraje ganador; Children of Rohingya (Hijos de Rohingya), de Pablo Aira, como cortometraje ganador, y De todos lados un poco, de Alex O’Dogherty e Iván Karras, también distinguido como largometraje. Las menciones fueron para ESBEC 37. Pioneros formados entre dos revoluciones, de Àlex M. Verdejo, y Los rusos, de Mirko Stopar.

La diversidad de experiencias también atraviesa la categoría Género, Cuerpos e Identidades, donde La fuerza del silencio, de Samuel Vela Pérez, obtuvo el premio a mejor cortometraje. Recibieron menciones En camino a Leo, de Ana Bárcenas Torres; La búsqueda del otro, de Cons Gallardo; Rita Moreira, crônicas, memórias e videotape / Rita Moreira, crónicas, memoria y videos, de Sérgio Santos Barroso; Mi Tía Peque, de Claudia Loredo Ibarra, y Raptus, de Ivette Ávila Martín.

En Identidades Indígenas y Afrodescendientes, el premio a mejor largometraje fue para Vientre de luna, de Liliana K’an. Las menciones honoríficas correspondieron a El último viaje, de Martín de Dios, y Não são águas passadas / No es agua pasada, de Viviane Rodrigues Araujo.

La mirada hacia las nuevas generaciones estuvo presente en Infancias y Juventudes. Un día 28 de enero, de César Uriarte, fue reconocido como mejor largometraje, mientras que Jaripeo en el río, de Tania Huidobro Moreno y Rodrigo Miguel Verazaluce Lugo, obtuvo el premio a mejor cortometraje.

En Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable, Mãos à terra / Manos a la tierra, de Sergio Guidoux, ganó como largometraje y Zona Wao, de Nagore Eceiza Mujika, como cortometraje. También recibieron menciones Boca Vieja, de Yovegami Ascona Mora; O Jardim de Maria / El Jardín de María, de Jade Rainho, y Bajo el polvo, nuestra tierra, de Miguel Ángel Herrera.

Finalmente, en Vida Cotidiana y Cambio Social, el premio a mejor cortometraje fue para Las voces del despeñadero, de Irving Serrano y Víctor Rejón, mientras que El amor duerme en la calle, de Guzmán García, obtuvo el reconocimiento como largometraje. Las menciones honoríficas fueron para Restauro, de Josi Varjão y Lilih Curi, y Cien libros juntas, de Marga Melià.

La diversidad temática de los trabajos premiados permite leer esta edición del encuentro como un mapa de preocupaciones contemporáneas: la explotación laboral, la migración, las identidades, las luchas comunitarias, la memoria, la crisis ambiental y las experiencias de niños y jóvenes. Desde distintas geografías y lenguajes cinematográficos, las películas recuperan historias que encuentran en el documental un espacio para hacerse visibles.

Bajo el principio que le da nombre —“Contra el silencio, todas las voces”—, el encuentro vuelve a colocar al cine documental independiente como un territorio de resistencia y escucha, donde filmar también significa preservar memoria, cuestionar las versiones oficiales y abrir espacio a quienes buscan ser vistos y escuchados.