Entre lo cotidiano y lo político: “hacerse de la vista gorda” como gesto artístico
Casa Canera reúne a más de 28 artistas en una exposición que reflexiona sobre la omisión, el limbo y la vida contemporánea
Casa Canera abrió sus puertas a De la vista gorda, el arte de hacerse wey. La secuela: Dispositivo para drenar el limbo, una exposición colectiva que congrega a más de veintiocho artistas en un ejercicio crítico sobre la indiferencia social y los estados intermedios de la experiencia contemporánea.
Bajo la curaduría de Sirena de Caleta y Caletilla y Comodoro Sotelo de La Mira, la muestra articula un conjunto heterogéneo de propuestas visuales que transitan entre el grafiti, el esténcil, la pintura, el grabado y la experimentación sonora.
Estuvieron presntes en la inauguración creadores como Derek Badillo, Esmeralda Ferreira, Ginette Farreny, Javier Verdín, Jeanette Rojas Dib, Myriam Orva, Miguelangel Sotelo, Nicky Boleaga, y Yadín Rodríguez, quienes desde distintos lenguajes abordan la omisión —ese “hacerse wey”— como una forma de habitar el presente.
Más que una simple exhibición, el evento funcionó como punto de encuentro entre espacios independientes de producción cultural. Estuvieron presentes representantes de proyectos como Torre Andrade y Demina Laboratorio de Artes, consolidando un diálogo interregional que apuesta por la colaboración y la autogestión.
Casa Canera, anfitriona del evento, se posiciona como un nodo clave en la escena local. Dedicada a la promoción del arte urbano y contemporáneo, impulsa prácticas que van del tatuaje al rap, entendiendo el arte como herramienta de difusión, educación y transformación social. Su equipo —integrado por Alan Castro, Josué “Homie” Martínez y Karla Villegas— ha apostado por abrir un espacio donde lo emergente y lo comunitario dialoguen sin filtros institucionales.
En ese contexto, la exposición no sólo visibiliza la diversidad de propuestas artísticas en San Luis Potosí, sino que también plantea una pregunta incómoda: ¿qué implica ignorar lo que ocurre a nuestro alrededor? Entre piezas que oscilan entre lo íntimo y lo político, Dispositivo para drenar el limbo sugiere que la indiferencia no es pasiva, sino una postura activa frente a la realidad.
La muestra reafirma el papel del arte urbano como detonador de conversación pública, capaz de señalar, incomodar y construir comunidad desde los márgenes.
Más que ofrecer respuestas, Dispositivo para drenar el limbo plantea preguntas persistentes: ¿Cómo construir memoria en un contexto atravesado por la violencia? ¿qué significa mirar cuando todo empuja a ignorar? ¿qué papel puede jugar el arte frente al silencio?
La exposición no busca consolar. Busca incomodar. Y en ese gesto, encuentra su potencia.
Estará abierta al público hasta el mes de agosto.
Foto: Miguel Benítez.