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Hijas del bosque: los hongos como resistencia

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El documental de Otilia Portillo Padua tendrá su estreno nacional en el Festival Internacional de Cine de Morelia y competirá en DocsMX 2026, con una mirada que entrelaza ciencia, saberes indígenas y futuros posibles frente a la crisis climática.

Los bosques de México resguardan conocimientos que han sobrevivido durante generaciones, transmitidos por mujeres indígenas que reconocen en los hongos mucho más que organismos naturales: una red de vida, cooperación y continuidad. Esa relación es el punto de partida de Hijas del bosque, documental de la cineasta mexicana Otilia Portillo Padua que llegará a las pantallas nacionales tras su recorrido por festivales internacionales.

Después de su estreno en CPH, en Dinamarca, y su participación en la sección Visions de South by Southwest (SXSW), donde obtuvo el Premio del Público en 2026, la película tendrá su premier mexicana en la edición 24 del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), dentro de la Competencia de Documental Mexicano. Posteriormente, formará parte de DocsMX, donde competirá en la sección Hecho en México.

Hablada en español, tlahuica pjiekakjoo, zapoteco y mazateco, la película sigue a dos jóvenes investigadoras: Eliseete Ramírez Carbajal, micóloga tlahuica-pjiekakjoo, y Julieta Serafina Amaya Pérez, bióloga zapoteca. A través de su trabajo en los bosques del centro y sur del país, Portillo Padua construye un relato en el que convergen el conocimiento científico, las prácticas ancestrales y la defensa del territorio.

Frente a la crisis climática, la deforestación y la falta de oportunidades, ambas científicas representan un puente entre distintas formas de comprender el mundo natural. La película recupera el papel de las recolectoras indígenas, guardianas de saberes sobre las especies de hongos que se han transmitido de generación en generación, y cuestiona la invisibilización de sus comunidades ante el creciente interés comercial y científico por la micología.

En Hijas del bosque, el conocimiento de las abuelas no aparece como un vestigio del pasado, sino como una herencia activa capaz de dialogar con la investigación contemporánea. La cineasta plantea así una reflexión sobre la apropiación de los saberes, la conservación de los ecosistemas y la necesidad de reconocer a las comunidades originarias como protagonistas de la protección ambiental.

Una narrativa que crece como el micelio

La propuesta también se distancia de las narrativas distópicas que suelen dominar las representaciones del futuro. En lugar de imaginar la supervivencia como una lucha individual, el documental encuentra en los hongos una metáfora de la interdependencia: una red en la que cada organismo contribuye a la existencia de los demás.

Esta perspectiva dialoga con el ensayo La teoría de la bolsa de la ficción, de la escritora Ursula K. Le Guin, que cuestiona la centralidad de las historias lineales protagonizadas por héroes conquistadores y propone otras formas de narrar la experiencia humana. En esa línea, la película contrapone la figura de la mujer que recolecta y comparte conocimiento con la del conquistador armado, para reivindicar la cooperación como una forma de resistencia y de construcción del futuro.

La experimentación formal es parte esencial de esta búsqueda. Mediante paisajes sonoros inmersivos, entornos visuales sensoriales y perspectivas que exploran formas de percepción no humanas, Portillo Padua invita al espectador a experimentar el tiempo, el espacio y la vida desde otros lugares. El resultado es un documental especulativo que utiliza recursos de la ciencia ficción no para anticipar lo que vendrá, sino para ampliar las posibilidades de imaginar otros mundos.

La directora resume esta visión a partir de la dimensión colectiva de los hongos: “El hongo habla de la colectividad, que no puedes hacer todas las cosas solo, que hay veces en que hay que pedir ayuda, y que las cosas se hacen en grupo. Creo que eso aplica a todo”.

Del cine a la acción colectiva

El proyecto también busca extender su alcance más allá de la pantalla mediante una campaña de impacto social inspirada en los principios de la Micología Radical de Peter McCoy. La iniciativa pretende convertir la película en un espacio de intercambio de saberes, educación y acción comunitaria.

Entre sus objetivos están fortalecer el liderazgo de las mujeres indígenas, promover la defensa de sus territorios, cuestionar los modelos insostenibles de desarrollo e impulsar una ciencia inclusiva que articule los conocimientos de los pueblos originarios con la investigación occidental. A través de alianzas educativas y de divulgación, la campaña busca fomentar medios de vida sostenibles y consolidar redes de colaboración entre comunidades.

La trayectoria de Portillo Padua incluye Diario a tres voces (2012), presentado en festivales como SXSW, Ambulante, FICM y DocsMX, así como Birders (2019), cortometraje escrito y dirigido para Netflix. Durante su desarrollo, Hijas del bosque obtuvo el premio First Look en el Hot Docs Forum y recibió apoyos de Sundance-Sandbox, The Redford Center y Doc Society Climate Fund.

Más que un retrato de la riqueza fúngica de los bosques mexicanos, Hijas del bosque propone una reflexión sobre las relaciones entre cultura, ciencia y naturaleza, y sobre la urgencia de reconocer que ninguna forma de vida existe de manera aislada. Su recorrido por Morelia y DocsMX abre una oportunidad para acercarse a una película que sitúa los saberes de las mujeres indígenas en el centro de la conversación sobre el futuro del planeta.

Foto: Especial.