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Los túneles de Guanajuato: un recorrido por la historia y la vida cultural bajo la ciudad

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Con más de nueve kilómetros de extensión, esta red subterránea nació como una solución para controlar el cauce del río y evitar inundaciones; hoy es uno de los atractivos arquitectónicos y culturales más singulares de Guanajuato Capital.

Entre callejones, plazas y construcciones coloniales, Guanajuato Capital guarda una de sus mayores particularidades bajo tierra: una extensa red de túneles que atraviesa distintos puntos de la ciudad y que, con el paso del tiempo, pasó de ser una obra de ingeniería hidráulica a convertirse en parte de su identidad urbana y atractivo turístico.

El origen de estos pasadizos responde a la necesidad de controlar el cauce del río Guanajuato y proteger a la población de las constantes inundaciones. Sin embargo, aquella infraestructura adquirió una nueva función y terminó por configurar una ciudad con dos niveles: uno visible, entre calles y edificios, y otro subterráneo, donde los antiguos cauces se transformaron en vías de circulación.

Se estima que la red tiene más de nueve kilómetros de extensión y conecta diferentes sectores del Centro Histórico y sus alrededores. Entre sus tramos más conocidos se encuentran los túneles Miguel Hidalgo, Padre Belaunzarán, El Pípila, El Minero y La Galereña. En 2007, la calle subterránea Miguel Hidalgo fue reconocida como una de las 13 Maravillas de México creadas por el hombre, distinción que destaca su singularidad arquitectónica.

Un recorrido entre piedra y tradición

Conocer estos espacios permite descubrir otra perspectiva de la capital guanajuatense. Sus arcos de piedra, muros y pasadizos conservan una atmósfera particular que contrasta con el movimiento cotidiano de la superficie.

Una de las alternativas para recorrerlos es mediante paseos en cuatrimoto, una actividad que ofrecen distintos operadores turísticos y que permite transitar por algunos de los túneles y calles de la ciudad. El sonido de los motores entre las paredes de piedra añade una experiencia distinta a la exploración de este patrimonio urbano.

Pero los túneles también han encontrado un lugar en la vida cultural de Guanajuato. Durante celebraciones como el Día de Muertos, algunos de estos espacios se convierten en escenarios para exposiciones, música, personajes tradicionales y expresiones artísticas que aprovechan su arquitectura y ambiente para crear encuentros con la historia y las costumbres locales.

Así, estos pasadizos dejan de ser únicamente vías de conexión para convertirse en espacios donde conviven el patrimonio, el turismo y las manifestaciones culturales. Su estructura ofrece un entorno poco convencional para actividades que encuentran en la piedra, los arcos y la acústica subterránea parte de su atractivo.

Guanajuato desde las alturas

La experiencia de conocer Guanajuato también puede continuar desde otra perspectiva: la de sus miradores. El Hotel Balcón del Cielo ofrece habitaciones con vistas panorámicas hacia la ciudad, una alternativa para contemplar sus tejados, construcciones coloniales y paisajes urbanos.

Además, su funicular permite descender hacia la zona de la ciudad y acercarse a uno de los recorridos por los que Guanajuato revela su particular arquitectura.

Entre las profundidades de sus túneles y las vistas desde las alturas, Guanajuato Capital muestra dos facetas de un mismo destino: una ciudad cuya historia también se descubre bajo tierra y cuyo patrimonio continúa encontrando nuevas formas de relacionarse con sus visitantes.

Foto: Especial.