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México busca conquistar Frankfurt con una voz editorial colectiva

frankfurt

Carlos Rojas Urrutia, promotor cultural y socio fundador de Lecturable, destaca el potencial de la industria editorial mexicana y la importancia de construir una presencia internacional sostenida desde la colaboración

La ausencia de una representación mexicana sólida en la Frankfurter Buchmesse (FBM), una de las principales vitrinas de la industria editorial mundial, fue el punto de partida para que un grupo de editores y profesionales impulsara un stand colectivo mexicano en la edición 2026 de la feria.

Así lo explica Carlos Rojas Urrutia, promotor cultural y socio fundador de Lecturable, quien señala que su experiencia previa en Frankfurt le permitió observar directamente la dimensión internacional del encuentro y, al mismo tiempo, una ausencia que consideró significativa: mientras países de América Latina y Europa contaban con representación, México no tenía una presencia acorde con el peso de su industria editorial.

“Yo veía cómo, en particular, en el pabellón en el que le toca estar a México, que es donde está América Latina y Europa, está todo”, relata Rojas Urrutia. Allí estaban representados países como Italia, Francia, España, Portugal, Brasil, Argentina, Colombia, Guatemala y Cuba, pero no México.

Para el promotor cultural, la participación mexicana resulta necesaria porque Frankfurt funciona como una auténtica “vitrina del mundo”, un espacio donde convergen representantes de las industrias editoriales de numerosos países y donde pueden generarse vínculos, intercambios y oportunidades de negocio.

Un primer paso colectivo

Rojas Urrutia aclara que desde Lecturable no pretenden presentar la iniciativa como una política de internacionalización de largo plazo, pues se trata de una agencia pequeña con sede en Ciudad de México. Sin embargo, sí consideran que la participación constituye un primer paso para demostrar que el trabajo colectivo puede abrir oportunidades para la industria editorial en español y, particularmente, en América Latina.

El resultado inicial de la convocatoria apunta a que existe interés en participar. El proyecto reunió 40 editores como coexpositores, más de 300 títulos para exhibición y una delegación de 20 participantes, quienes acudirán por sus propios medios para aprovechar las posibilidades de la feria.

La cifra adquiere relevancia porque, según Rojas Urrutia, uno de los primeros obstáculos fue precisamente la percepción de que asistir a Frankfurt no necesariamente tendría utilidad para los editores mexicanos. Su experiencia, sin embargo, apunta en otra dirección: acudir a la feria permite escuchar lo que ocurre en otros mercados, encontrar posibles socios y descubrir proyectos y tendencias que pueden transformar la manera de entender la propia industria.

América Latina vuelve a estar en el foco

La decisión de impulsar la presencia mexicana en 2026 también estuvo relacionada con circunstancias particulares de esta edición de la feria. Rojas Urrutia menciona el interés creciente por América Latina y la conmemoración de los 50 años del primer País Invitado de Honor de Frankfurt, que correspondió a América Latina.

Además, la feria contará con un espacio dedicado a la región, Latam Stage, donde participarán editores, profesionales, artistas, escritores e ilustradores alrededor de temas vinculados con las industrias creativas latinoamericanas. Para Lecturable, la coyuntura representaba una oportunidad que México no podía dejar pasar.

El reto de los nuevos formatos

La internacionalización editorial, sostiene Rojas Urrutia, también pasa por comprender los cambios en las formas de consumo. Los formatos digitales y el audiolibro pueden contribuir a resolver problemas de distribución y ampliar la circulación de los libros mexicanos en otros mercados.

En este terreno, Frankfurt representa un espacio privilegiado para observar tendencias. El entrevistado dimensiona la magnitud de la feria al señalar que existen pabellones dedicados a los audiolibros y a los formatos digitales con dimensiones comparables a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, además de escenarios, especialistas y oportunidades de negocio.

Bibliodiversidad como carta de presentación

Uno de los objetivos de la participación colectiva es también mostrar que la producción editorial mexicana no se reduce a los grandes grupos. Rojas Urrutia destaca que el stand reúne editores independientes, propuestas infantiles y proyectos reconocidos, configurando una muestra de la bibliodiversidad del país.

La selección, explica, se fue construyendo de manera prácticamente orgánica a partir del interés de los propios editores por participar. Mientras las grandes corporaciones cuentan con sus propios espacios en Frankfurt, la propuesta colectiva busca abrir una ventana para otros proyectos que también consideran que su producción está a la altura de una feria internacional.

Cambiar la lógica de la política editorial

Rojas Urrutia considera que México necesita encontrar un equilibrio entre las políticas públicas de promoción del libro y el desarrollo de la industria editorial y las economías creativas.

A su juicio, ambas dimensiones no deberían entenderse como contradictorias. La promoción de la lectura y el acceso al libro pueden coexistir con políticas que fortalezcan la industria y favorezcan su crecimiento internacional. “¿Por qué que crezca la industria se pelea con una política del libro?”, plantea durante la conversación.

En ese sentido, la iniciativa de Lecturable se plantea desde una lógica de colaboración: cada participante aporta de acuerdo con sus posibilidades para hacer viable un proyecto común.

El éxito no se medirá solamente en contratos

Aunque la venta de derechos, las traducciones o los nuevos lectores pueden ser resultados importantes, el promotor cultural advierte que la internacionalización editorial no produce resultados inmediatos ni fácilmente cuantificables.

Construir relaciones internacionales requiere tiempo, constancia y regresar a las ferias. Sin embargo, ya existe un primer indicador: a través del catálogo virtual que están preparando para Frankfurt, un editor de India mostró interés en adquirir derechos de un título mexicano.

Para Rojas Urrutia, el verdadero desafío será lograr que los contactos y actividades de los cinco días de feria continúen durante todo el año mediante las plataformas digitales y, sobre todo, que la experiencia pueda crecer en próximas ediciones con más participantes.

“Es posible. Hay que ponerse de acuerdo”

Frente a los autores y editoriales que buscan dar el salto al mercado internacional, el mensaje de Carlos Rojas Urrutia es directo: el potencial de la industria editorial mexicana es enorme, pero requiere constancia y colaboración.

El promotor recuerda que existen casos de editores mexicanos que han conseguido internacionalizarse y colocar sus libros en distintos mercados. Para él, esos ejemplos demuestran que la posibilidad existe, pero también que la dimensión colectiva puede multiplicar las oportunidades.

“No es lo mismo un pequeño editor mexicano que va con un stand chiquito a tener un stand colectivo mexicano donde hay otras 20 personas mexicanas”, afirma. “Eso nos da más fuerza”.

La apuesta, entonces, va más allá de ocupar un espacio físico en Frankfurt. Se trata de construir una presencia mexicana que pueda sostenerse, crecer y mostrar al mundo la diversidad de una industria editorial que, de acuerdo con Rojas Urrutia, tiene mucho más que ofrecer de lo que hasta ahora ha logrado proyectar internacionalmente.

Foto: Especial.