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Patricio Pron: “El presente está habitado por el pasado”

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El escritor argentino convierte la vida de Benjamin Fondane en el punto de partida de una novela híbrida donde conviven la biografía, la memoria, la crónica y la ficción para reflexionar sobre el ascenso de los fascismos, las migraciones, la crisis climática y los desafíos del mundo contemporáneo.

Durante más de una década, la figura de Benjamin Fondane acompañó a Patricio Pron como una obsesión intelectual y literaria. El escritor argentino explica a Página Zero que su interés por el poeta, filósofo y ensayista rumano surgió de una paradoja: a pesar de haber desarrollado buena parte de su trayectoria en Europa, resultaba difícil encontrar información sobre él. La escasez de bibliografía y materiales disponibles lo llevó a emprender una búsqueda que terminó conduciéndolo hasta la Biblioteca Pública de Nueva York, donde encontró los archivos necesarios para profundizar en su investigación.

De esa exploración nació En todo hay una grieta y por ella entra la luz, una novela que no sólo reconstruye aspectos de la vida de Fondane, sino que también establece puentes entre los años del ascenso de los fascismos europeos y las tensiones políticas, sociales y culturales del presente. Para Pron, la figura del autor rumano ofrece herramientas para pensar una época marcada por la negación del otro y la radicalización de las posturas ideológicas. Aunque Fondane pertenece al pasado, sostiene, sus preocupaciones siguen dialogando con los dilemas contemporáneos.

La estructura del libro responde a una búsqueda formal que acompañó todo el proceso de escritura. Pron considera que algunas de las novelas más interesantes de las últimas décadas son aquellas que expanden las ideas convencionales sobre lo que puede ser una novela. Desde esa convicción construyó un texto donde conviven el ensayo, la biografía, la crónica, el testimonio, la memoria, la ficción y la no ficción.

Para el autor, la novela es un género esencialmente híbrido y mutante. Recuerda que incluso obras fundacionales como Don Quijote de la Mancha ya incorporaban relatos dentro de relatos, parodias y juegos de espejos narrativos. Desde esa tradición, su novela propone una forma difícil de encasillar, donde los hechos reales relacionados con Fondane y las experiencias personales del narrador se enriquecen mediante herramientas propias de la ficción.

Uno de los principales motores narrativos fue encontrar una manera distinta de contar la vida de Fondane. Pron no deseaba escribir una biografía tradicional ni un perfil periodístico. Buscaba una forma más cercana al espíritu iconoclasta y cuestionador del propio Fondane, alguien que desafió constantemente las convenciones de su tiempo. Esa búsqueda también implicó un desafío formal: construir una novela sustentada en notas al pie de página.

Cuando comenzó a trabajar en el proyecto, no tenía certeza de que fuera posible escribir una novela con esa estructura. Investigó antecedentes en autores como Jorge Luis Borges y encontró afinidades parciales en algunas propuestas narrativas, entre ellas las de la escritora mexicana Josefina Vicens, aunque reconoce que no existía un modelo exactamente igual. Parte de la escritura consistió precisamente en averiguar si esa forma podía sostener una novela y qué posibilidades narrativas ofrecía.

Dentro del libro, los cementerios aparecen de manera recurrente. Lejos de entenderlos únicamente como espacios asociados a la muerte, Pron los concibe como lugares privilegiados para observar la vida de una sociedad. Considera que los cementerios revelan las ideas que una comunidad tiene sobre la trascendencia, la memoria y el paso del tiempo.

Sus recorridos por los cementerios de Nueva York están vinculados a una de las ideas centrales de la novela: la convicción de que el presente está habitado por el pasado. Mientras el futuro permanece abierto e incierto, el pasado ofrece herramientas para comprender un presente contradictorio y desasosegante. Hablar de Fondane, explica, no significaba únicamente recuperar la historia de un escritor olvidado, sino también utilizar esa experiencia para interrogar los conflictos contemporáneos.

La novela incorpora además temas como el cambio climático, las migraciones, las guerras, la destrucción del patrimonio cultural, los mapas, la pérdida de materialidad del mundo y las formas de orientación en la vida contemporánea. Pron reconoce que se trata de asuntos esenciales para él, cuestiones que considera imposibles de ignorar porque en ellas se juega buena parte del futuro colectivo.

Uno de los desafíos del libro consistió en transformar materiales cargados de datos, información histórica y reflexión política en una experiencia narrativa capaz de sostener el interés del lector. El escritor defiende la idea de que las novelas deben entretener, emocionar y acompañar, pero también ofrecer nuevas formas de pensar los problemas de su tiempo. La ficción, afirma, posee la capacidad de decir de otra manera aquello que todos vemos, permitiendo descubrir aspectos que permanecían ocultos.

En esa búsqueda aparece una pregunta constante: dónde encontrar la energía necesaria para resistir y ejercer una mirada crítica sobre la realidad. Su respuesta apunta hacia la literatura y, especialmente, hacia la ficción. Los libros, sostiene, permiten habitar mejor un mundo que en ocasiones parece inevitable y encontrar herramientas para comprenderlo sin resignarse a él.

Más allá de la novela, Pron mantiene una relación activa con otras expresiones artísticas. Entre sus visionados recientes destaca Hamnet, adaptación cinematográfica de la novela de Maggie O’Farrell, una película que considera visualmente poderosa y especialmente interesante por su construcción narrativa.

En el terreno musical, comenta que recientemente volvió a escuchar el primer disco de los Beatles. Lo sorprendió la energía y la aspereza de aquellas grabaciones iniciales, una fuerza que atribuye tanto a las limitaciones técnicas de la época como a la identidad profundamente rockera que el grupo conservaba en esos primeros años.

Entre sus lecturas más recientes destaca la nueva novela de la escritora mexicana Daniela Tarazona. Pron señala que la obra articula distintos tiempos y escenarios mediante una prosa de gran calidad poética que, al mismo tiempo, mantiene una notable eficacia narrativa. Una lectura que, asegura, se convirtió en uno de los descubrimientos más estimulantes de su reciente paso por México.

Con En todo hay una grieta y por ella entra la luz, Patricio Pron propone una reflexión sobre la historia y la capacidad de la literatura para iluminar los puntos ciegos del presente. En la vida de Benjamin Fondane encuentra no sólo el retrato de un intelectual perseguido por los totalitarismos del siglo XX, sino también una forma de interrogar las grietas que atraviesan nuestro propio tiempo.

Foto: Cortesía | Anagrama