Thomas Quillardet transforma seis meses en un hospital en En Addicto, un monólogo sobre la adicción y el cuidado
El dramaturgo, director y actor francés llevará a escena las historias de pacientes y personal sanitario en Cervantino.
La experiencia de seis meses en un servicio hospitalario de atención a las adicciones se convirtió para el dramaturgo, director y actor francés Thomas Quillardet en En Addicto, un monólogo documental que explora la fragilidad humana, la escucha y las posibilidades del teatro como herramienta para recuperar la confianza. A través de una polifonía de voces, el artista reconstruye las historias de pacientes y trabajadores de la salud que conoció durante su residencia en un hospital de la región parisina.
La obra llegará a México con funciones el 16 y 17 en las Catacumbas Mesón de San Antonio, en Guanajuato, dentro del 54° Festival Internacional Cervantino (FIC), y el 19 de octubre en la Universidad Autónoma de Occidente, Unidad Regional Los Mochis, en Sinaloa. Las presentaciones forman parte de la Gran Fiesta Franco-Mexicana, programa organizado por la Embajada de Francia en México y el Institut français d’Amérique latine con motivo del bicentenario de amistad entre ambos países.
Estrenada el 6 de octubre de 2023 en el Festival d’Automne à Paris, En Addicto nació de una residencia realizada entre marzo y octubre de 2022 en el Hospital René Muret, en Sevran. Durante ese periodo, Quillardet acudió dos días por semana al servicio de adicciones, donde convivió con pacientes y personal sanitario, además de proponer talleres de teatro, movimiento corporal y escritura. El proyecto fue posible gracias a una colaboración entre el festival parisino y la Asistencia Pública-Hospitales de París.
Al principio, el artista no tenía la intención de convertir esa experiencia en un espectáculo. Su objetivo era acercarse a las personas sin un plan preestablecido, observar sus dinámicas y generar un espacio de confianza. Sin embargo, el contacto cotidiano le permitió reconocer en las experiencias de pacientes y cuidadores una dimensión universal relacionada con la adicción, el dolor y las formas de acompañamiento.
“La idea era salir y conocer gente, sin un plan preestablecido, y articular la residencia en torno a los pacientes y los cuidadores”, explica Quillardet.
Durante las primeras semanas, se dedicó principalmente a observar y a identificar las necesidades de quienes participaban en el servicio. En ese proceso advirtió que la autoestima de muchos pacientes estaba profundamente debilitada.
Para el director, recuperar la confianza podía comenzar con acciones elementales: ponerse de pie frente a otra persona, hacerse presente, moverse por un espacio o sostener una mirada. A partir de esa intuición propuso ejercicios sencillos que buscaban restablecer el vínculo con el propio cuerpo y con los demás.
“Les propuse ejercicios sencillos para moverse por el espacio y, sobre todo, para mirarse a los ojos. Simplemente saludar con la mirada, o prestar atención a cómo uno se viste, para tenerse en cuenta a sí mismo y a la otra persona”, relata.
La residencia también le permitió escuchar historias personales que después registró y archivó. Con ese material construyó una pieza que evita el artificio escénico y apuesta por la palabra, el ritmo y la presencia del intérprete. Solo en el escenario, Quillardet da voz a quienes atraviesan procesos de desintoxicación y a quienes los acompañan desde una institución sometida a las exigencias y al desgaste del trabajo cotidiano.
El monólogo se articula alrededor de una pregunta central: cómo aliviar el dolor. En lugar de ofrecer respuestas concluyentes, la obra abre un espacio para escuchar las experiencias de quienes viven la adicción y de quienes se ocupan de su tratamiento, sin dejar de lado la vulnerabilidad compartida entre pacientes, cuidadores y el propio artista.
“Al principio, no pensaba convertir esta experiencia en un espectáculo. Pero intuía que había algo universal en la adicción y el cuidado. Fue la confirmación de esa intuición lo que me llevó a escribir”, comparte el creador, quien afirma que la empatía con ambos grupos lo impulsó a compartir lo vivido con el público.
La puesta en escena conserva esa economía de recursos: no necesita elementos decorativos para sostener su intensidad, sino que encuentra su fuerza en la interpretación y en las historias que emergen de la experiencia hospitalaria. La revista francesa La Terrasse describió la pieza como un monólogo “sencillo, denso y profundamente conmovedor”.
Una gira entre México y Francia
La presentación del miércoles 14 de octubre será a las 20 horas en el Teatro Helénico, ubicado en avenida Revolución 1500, colonia Guadalupe Inn, alcaldía Álvaro Obregón, en la Ciudad de México, como parte del Circuito Cervantino.
Posteriormente, el viernes 16 y el sábado 17 de octubre, también a las 20 horas, la obra llegará a las Catacumbas Mesón de San Antonio, en la calle de Alonso 12, Zona Centro, Guanajuato, dentro de la programación del 54° Festival Internacional Cervantino, que tiene a Francia como país invitado.
La gira concluirá el lunes 19 de octubre, a las 18 horas, en la Universidad Autónoma de Occidente, Unidad Regional Los Mochis, ubicada en Jesús Reyes Heroles 803, colonia Conrado Espinoza Malvinas, Sinaloa. Las funciones tienen una duración de 70 minutos.
En Addicto cuenta con texto e interpretación de Thomas Quillardet, colaboración artística de Jeanne Candel y dramaturgia de Guillaume Poix. La iluminación y dirección técnica están a cargo de Milan Denis, con la colaboración de Titiane Barthel, Ernestine Bluteau, Frédéric Gigout y Guillaume Laloux. La producción corresponde a 8 AVRIL, con la coproducción del Festival d’Automne à Paris, el Théâtre de la Ville de París, Le Trident y La Rose des Vents.
Thomas Quillardet, entre la dramaturgia y la creación contemporánea
Formado como actor en los Ateliers du Sapajou y el Studio-Théâtre d’Asnières, con Jean-Louis Martin-Barbaz, Quillardet se orientó posteriormente hacia la dirección escénica. Su trayectoria se ha desarrollado entre la dramaturgia contemporánea, las adaptaciones y las colaboraciones internacionales, con montajes de obras de autores como Copi, Valère Novarina, Goldoni, Julio Cortázar, Éric Rohmer, Tiago Rodrigues y Federico Fellini.
En 2015 fundó la compañía 8 AVRIL, con la que ha creado piezas como Montagne, Où les cœurs s’éprennent, Tristesse et joie dans la vie des girafes, Ton père y Une télévision française. También ha colaborado con instituciones destacadas del teatro francés, entre ellas la Comédie-Française, el Odéon-Théâtre de l’Europe y el Théâtre national de La Colline.
Además de su labor como creador escénico, trabaja como traductor y forma parte del comité lusófono de la Maison Antoine Vitez, donde traduce obras teatrales brasileñas y portuguesas. En En Addicto, su experiencia como observador y participante de una residencia hospitalaria se transforma en una propuesta teatral que pone en el centro la escucha y el cuidado, y que invita a mirar la adicción más allá del diagnóstico para reconocer a las personas que la atraviesan y a quienes las acompañan.
Foto: Cortesía | Melina Vernant