“Ubú Rey” celebra 30 años del Carro de Comedias de Teatro UNAM con una sátira vigente sobre el poder
La adaptación de Maribel Carrasco y la dirección de Mario Espinosa reactivan el clásico de Alfred Jarry en un montaje itinerante que recorrerá espacios públicos del país
La Teatro UNAM conmemora la producción número 30 de su emblemático Carro de Comedias con el estreno de Ubú Rey, una puesta en escena que, a más de 130 años de su creación, mantiene una inquietante vigencia al reflexionar sobre los excesos del poder y el autoritarismo.
El montaje inició temporada en la Explanada de la Fuente del Centro Cultural Universitario, donde se presentará de manera gratuita los fines de semana y después emprenderá una gira de 10 meses por escuelas, plazas públicas y festivales, con esta vocación itinerante y formativa de este proyecto universitario.
Con casi tres décadas de trayectoria desde su primera edición en 1998, el Carro de Comedias es una plataforma de formación para jóvenes intérpretes y un puente entre el teatro y públicos diversos. En esta edición, el elenco fue seleccionado mediante convocatoria nacional, integrando artistas provenientes de la Ciudad de México, Sonora, Morelos y el Estado de México.
La obra sigue la historia del Padre Ubú, quien, impulsado por la ambición de la Madre Ubú, asesina al rey de Polonia para instaurar un régimen basado en la violencia y el abuso. A partir de esta premisa, la puesta en escena cuestiona los límites del poder y la responsabilidad colectiva frente a su ejercicio, planteando interrogantes que resuenan en el contexto contemporáneo.
Para Maribel Carrasco, encargada de la adaptación, Ubú es un arquetipo universal que atraviesa épocas: una figura grotesca que encarna la desmesura del poder. Su versión concentra la acción y potencia el absurdo original, ajustándolo a las condiciones del teatro de calle y a un elenco reducido que apuesta por la versatilidad escénica.
Bajo la dirección de Mario Espinosa, la propuesta enfatiza una relación directa con el público, privilegiando el trabajo corporal, la voz y el ritmo por encima de recursos técnicos convencionales. El director subraya que la obra cobra una nueva fuerza en el presente, al confrontar al espectador con su propio papel dentro de estructuras sociales marcadas por el cinismo y la concentración del poder.
El diseño escénico y de vestuario, a cargo de Mauricio Ascencio, apuesta por una estética visible y funcional, donde estructuras como andamios y elementos del propio carro se integran como metáfora de un sistema frágil y expuesto. La neutralidad del vestuario permite a los actores transitar entre múltiples personajes, reforzando el carácter lúdico y simbólico del montaje.
Foto: Cortesía | Teatro UNAM | Ulises Ávila