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Andrés Neuman: la poesía como patria portátil y la memoria convertida en archipiélago

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El escritor argentino reflexiona sobre su trayectoria literaria, su vínculo con la poesía y la memoria familiar a propósito de la reedición de uno de sus libros poéticos y de su próxima visita a México.

El escritor argentino-español Andrés Neuman reflexionó sobre su trayectoria literaria, su vínculo con la poesía, la memoria familiar y el lenguaje, en una conversación amplia y personal que acompañó la reedición de uno de sus libros de poesía bajo el sello Anagrama y el anuncio de sus próximas actividades en México.

Neuman, autor de una obra que abarca novela, cuento, ensayo y poesía, destacó la historia del sello La Bella Varsovia, hoy convertido en la colección de poesía de Anagrama. Recordó que se trató de un proyecto editorial pequeño, independiente y artesanal, fundado por jóvenes poetas y consolidado con el trabajo de la poeta y narradora Elena Medel, a quien reconoció por su trayectoria y su “resistencia editorial”. Según el autor, el crecimiento del sello respondió más al amor por la literatura que a un capital empresarial, siguiendo un modelo cercano a los emprendimientos culturales latinoamericanos.

La incorporación de La Bella Varsovia a Anagrama, explicó, representa una noticia relevante dentro del mundo editorial, ya que la histórica casa española, pese a su amplio catálogo, no había desarrollado una colección de poesía como tal. Para Neuman, este cruce entre un proyecto “hiperindie” y una editorial consolidada simboliza también un cierre de círculo personal, pues Anagrama fue la editorial que publicó sus primeros libros y la que, en sus palabras, “lo descubrió” como autor. Aunque actualmente mantiene una relación sólida y duradera con Alfaguara desde hace 17 años, el regreso a Anagrama como poeta tiene para él el sentido de un regreso a casa.

El escritor recordó que su carrera literaria se desarrolló en España como consecuencia del exilio familiar durante su infancia. Criado en Granada —lejos de los grandes centros editoriales como Madrid o Barcelona—, Neuman señaló que esa condición periférica marcó profundamente su sensibilidad cultural y estética. Proveniente de Buenos Aires, una ciudad que se concibe a sí misma como centro, pasó a habitar una ciudad que “no pretende ser el centro de nada”, una experiencia que definió como una “madriguera poética” y que reforzó su elección de los márgenes como identidad.

Esa permanencia en los márgenes se refleja, dijo, en su insistencia por escribir poesía incluso cuando su obra narrativa le permitiría abandonarla. Para Neuman, la poesía no es un lujo ni una decisión mercantil, sino la única forma de no dar el lenguaje por sentado. “La poesía es el comienzo y el final de cualquier acto literario”, afirmó, al tiempo que se definió, más que como novelista o poeta, simplemente como escritor.

Uno de los ejes centrales de la conversación fue Isla con madre, libro que Neuman describió como una carta de amor, de cuidado y de despedida. La obra surge de las notas que escribió mientras cuidaba a su madre durante una enfermedad que la llevó a morir con poco más de 50 años. Aquellos fragmentos, escritos en papeles sueltos —desde libretas hasta bolsas de hospital—, no tenían intención de convertirse en un libro. Tras la muerte de su madre, las notas quedaron guardadas durante años, hasta que el nacimiento de su hijo reactivó el duelo desde otra perspectiva: la del padre que no puede presentar a su hijo con su abuela.

Al recuperar esos papeles, Neuman descubrió que estaban escritos en su dialecto natal argentino, distinto del castellano que utiliza cotidianamente en España. Ese hallazgo dio lugar a un libro que reflexiona sobre los cuidados, la duración de las despedidas y la relación entre la lengua materna y la madre lingüística. El autor señaló que la obra le permitió confirmar una paradoja central de la literatura: las experiencias que creemos íntimas e intransferibles —el amor, el deseo, la muerte, la pérdida— son, en realidad, compartidas por una comunidad vasta que muchas veces no encuentra cómo expresarlas. Así, la literatura convierte la isla del dolor individual en un archipiélago comunicante.

Neuman también habló de la riqueza lingüística de vivir “entre dos orillas” y del bilingüismo dentro de un mismo idioma que se da en familias atravesadas por España y América Latina. Recordó su libro Pequeño hablante, donde aborda el aprendizaje del lenguaje de su hijo y la multiplicidad de nombres que tiene la realidad según el origen cultural. Para el autor, enseñar que las cosas no tienen un solo nombre es una lección lingüística e ideológica fundamental.

Por último, el escritor anunció su visita a México en febrero, donde participará en diversas actividades literarias, entre ellas, en San Miguel de Allende y en Ciudad de México. Destacó especialmente el Festival de Escritores y Literatura en San Miguel de Allende 2026, como uno de los festivales que promueven el diálogo entre el español y el inglés en un contexto global marcado por discursos xenófobos y monolingües. Neuman subrayó que la migración es constitutiva de la historia humana y que la cultura y la literatura tienen un papel central para recordarlo.

Posteriormente estará en Ciudad de México, en dónde presentará su poemario Isla con madre (La Bella Varsovia, 2023) el martes 17 de febrero, a las 19:00 horas, junto con Ligia Urroz, e impartirá el curso intensivo Primeras páginas el miércoles 18 de febrero de 17:00 a 21:00 horas. 

Foto: Especial.