Teatro para todo Guanajuato, no solo para León
El 8.º Encuentro Estatal de Teatro concentró su programación en León, mientras Guanajuato capital, Salamanca, San Miguel de Allende, Silao, Irapuato y Celaya quedaron fuera.
El 8.º Encuentro Estatal de Teatro de Guanajuato cerró su edición con una cifra que la Secretaría de Cultura del estado de Guanajuato presenta como un avance: 3 mil 336 personas participaron en las actividades realizadas del 12 al 16 de agosto, frente a las 2 mil 794 registradas en la edición anterior. Sin embargo, detrás de estos números permanece una pregunta que la política cultural estatal no puede eludir: ¿Qué significa que un encuentro estatal de teatro concentre sus actividades en una sola ciudad?
La edición reunió 10 presentaciones de obras seleccionadas, cuatro talleres y cuatro mesas de diálogo, con una programación gratuita que convocó a artistas, docentes, autoridades y público. La propuesta incluyó teatro para infancias, teatro inclusivo, teatro político, documental, clásico, cabaret y performance.
El problema no está en la calidad ni en la gratuidad de las actividades, sino en su distribución territorial. Las principales sedes fueron el Teatro del Bicentenario Roberto Plasencia Saldaña, el Auditorio Mateo Herrera, la Biblioteca Central Estatal Wigberto Jiménez Moreno, el Museo de Arte e Historia de Guanajuato y espacios independientes, todos en la ciudad de León.
Para un encuentro que lleva el nombre de Estatal de Teatro de Guanajuato, la concentración resulta difícil de ignorar. Guanajuato capital, Salamanca, San Miguel de Allende, Silao, Irapuato y Celaya —por mencionar algunas de las ciudades con infraestructura cultural, comunidades artísticas y públicos propios— no tuvieron el mismo protagonismo como sedes de esta edición.
La contradicción es mayor cuando durante la clausura se planteó la necesidad de ampliar el acceso al arte y la cultura, fortalecer la colaboración entre instituciones y sociedad civil y llevar las artes escénicas a casas de cultura, escuelas y comunidades de distintas regiones.
El discurso de la descentralización aparece, entonces, como una tarea pendiente más que como una realidad consolidada.
Un reconocimiento que puede convertirse en oportunidad
En la sesión plenaria de clausura, el Comité Dictaminador reconoció a “Bajo esta piedra hundirás tu iglesia”, de Un Colectivo y Sara Pinedo, como la mejor obra de esta edición.
Como parte del reconocimiento, la producción realizará tres funciones en distintos municipios de Guanajuato. Las sedes serán definidas de acuerdo con la disponibilidad de los recintos y las condiciones de cada región.
Esta gira puede convertirse en uno de los pocos mecanismos concretos para llevar los resultados del encuentro fuera de León. También representa una oportunidad para que la Secretaría de Cultura coloque la circulación artística en el centro de su estrategia y no como una actividad posterior a los grandes encuentros.
Porque descentralizar no significa únicamente enviar una obra ganadora a otros municipios. Implica que las distintas comunidades tengan posibilidades de recibir, producir, discutir y formar parte de la programación cultural desde el principio.
La geografía también es política cultural
La concentración de actividades en León plantea una discusión sobre cómo se entiende lo estatal en la política cultural. Guanajuato cuenta con ciudades con trayectorias artísticas distintas y con comunidades teatrales que necesitan escenarios, formación, circulación y vínculos profesionales.
Irapuato, Celaya, Salamanca, Silao, San Miguel de Allende y Guanajuato capital no deberían aparecer solo como posibles destinos de una gira. Pueden ser sedes, puntos de encuentro, espacios de creación y lugares donde también se construya la programación.
La propia clausura reconoció la importancia de mantener y ampliar los espacios para las artes escénicas en casas de cultura, escuelas y comunidades. Esa afirmación abre una pregunta inevitable: si el objetivo es acercar el teatro a las distintas regiones, ¿por qué no diseñar un encuentro estatal con una verdadera estructura itinerante?
Un encuentro estatal podría aprovechar la infraestructura existente en diferentes municipios y generar circuitos regionales: una jornada en Guanajuato capital, otra en Irapuato, una más en Celaya, Salamanca o San Miguel de Allende, además de León. De esa manera, el encuentro dejaría de ser un evento estatal por su nombre para convertirse en uno por su alcance.
Más allá de las cifras
Los 3 mil 336 asistentes son un dato positivo, pero una política cultural no puede medirse solo por el número de personas concentradas en un mismo territorio. También debe preguntarse quiénes tuvieron acceso, desde dónde llegaron, qué municipios participaron y qué comunidades quedaron fuera.
Durante cinco días, el Encuentro Estatal de Teatro generó espacios para la formación, el diálogo y la exhibición. Ahora el desafío consiste en que esa conversación no termine al abandonar los recintos de León.
Álvaro Octavio Lara Huerta, subsecretario de Desarrollo y Promoción Artística y Cultural, destacó durante la clausura que el diálogo entre autoridades y artistas permite construir redes de colaboración, fortalecer proyectos e impulsar la profesionalización del sector.
El siguiente paso debería ser llevar esa red a todo el estado.
Guanajuato no es León. Y una política cultural que aspire a representar a la entidad debe asumir la diversidad territorial como una fortaleza, no como una dificultad logística.
El 8.º Encuentro Estatal de Teatro deja obras, reflexiones, talleres y una obra reconocida. Pero también deja una asignatura pendiente: que el próximo encuentro sea verdaderamente estatal y que el telón se levante, con la misma fuerza, en todas las regiones de Guanajuato.
Foto: Especial.