INAH fortalece la conservación de la cueva Kawá Sísiki en Guerrero
Especialistas realizaron trabajos de registro, fotogrametría y delimitación del área protegida en coordinación con la comunidad de Ocuapa, en Copanatoyac.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) avanza en la preservación de la cueva Kawá Sísiki, ubicada en la comunidad de Ocuapa, municipio de Copanatoyac, Guerrero, donde especialistas llevaron a cabo una jornada de trabajo enfocada en la conservación de uno de los conjuntos de pintura rupestre con estética olmeca más importantes del estado.
Las labores se desarrollaron del 27 al 31 de julio y estuvieron encabezadas por personal del Centro INAH Guerrero, con el objetivo de generar información técnica que permita establecer estrategias de conservación a mediano y largo plazo para este sitio arqueológico, cuya antigüedad se estima en alrededor de tres mil años.
Como parte de las actividades, la restauradora Lucía Alatorre Mercado realizó el registro del estado de conservación de las pinturas rupestres mediante las cédulas del Programa Nacional de Conservación de Manifestaciones Gráfico-Rupestres del INAH y de la Coordinación Nacional de Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural. Este diagnóstico servirá como base para futuras acciones de preservación del patrimonio prehispánico.
En paralelo, el arquitecto José Luis López Suárez efectuó un levantamiento ortofotográfico de la cueva, las pinturas y su entorno natural. Con este material se elaborará un modelo tridimensional del sitio que facilitará tanto su documentación como su monitoreo y conservación.
Los especialistas también realizaron un recorrido por la propuesta de poligonal de protección del sitio arqueológico, acompañados por el comisario municipal y el comisariado de bienes ejidales de Ocuapa, con el propósito de definir los límites del área que será resguardada.
Las jornadas concluyeron con una reunión comunitaria en la que el director del Centro INAH Guerrero presentó a las autoridades locales y habitantes los alcances de los trabajos, la propuesta de delimitación del sitio y las acciones de limpieza, conservación, control de acceso y protección que serán implementadas de manera coordinada entre el instituto y la comunidad.
Kawá Sísiki, cuyo nombre en tu'un savi puede traducirse como "la cueva del juego" o "la cueva del fuego", fue documentada por primera vez en 1988 por el investigador Samuel Villela Flores. Desde entonces ha sido reconocida no solo por el valor arqueológico de sus pinturas rupestres, sino también por su profundo significado cultural y espiritual para los habitantes de la región, quienes la consideran un espacio sagrado vinculado con rituales de fertilidad, prácticas agrícolas y la observación astronómica.
Con información y foto: INAH.