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Más allá de las galerías: Mirar Distinto apuesta por una fotografía abierta a todos

Exposición WPP - Malecón del Puerto1

Alejandra Nava, coordinadora del Festival habla sobre la descentralización cultural y la necesidad de crear espacios seguros y dignos para el fotoperiodismo y la fotografía documental en México.

Veracruz no es solamente la sede del Mirar Distinto, Festival Internacional de Fotografía Periodística y documental: es el territorio desde el cual sus organizadores buscan ampliar la conversación sobre la fotografía. Para Alejandra Nava, coordinadora general del encuentro, en entrevista para Página Zero comenta que trasladar el festival de Xalapa al puerto significó abrir las imágenes a una comunidad más amplia y reconocer el potencial cultural de una ciudad que considera “la puerta de entrada a la fotografía” de México y América.

Nava se incorporó al proyecto en 2020, durante un momento de transformación marcado por la pandemia y una edición virtual. En 2023, Mirar Distinto cambió su sede a Veracruz, una decisión que, explica, respondió tanto al crecimiento del festival como a su propósito original de descentralizar la formación, exhibición y profesionalización fotográfica.

“Ha sido muy lindo este cambio porque pues además ya nos vemos, ¿no? Ya expresarnos”, señala.

La presencia física permitió recuperar el diálogo que había quedado interrumpido por el encierro y establecer una relación directa con quienes no necesariamente forman parte de la comunidad fotográfica.

Uno de los ejemplos que recuerda es la exposición instalada en la Macroplaza, con grandes cubos que mostraban fotografías. Mientras los autores y especialistas se acercaban a las imágenes, también lo hacían vendedores, familias y niños que recorrían el espacio. Para Nava, ese encuentro representó una de las transformaciones centrales del festival: “Ya no solamente la comunidad sino también a todo el público en general”.

Memoria y agua: mirar el territorio

La sexta edición de Mirar Distinto, que se realizará del 4 al 8 de noviembre de 2026, tiene como eje “Memoria y Agua”. La elección de ambos conceptos parte de la relación de Veracruz con el mar, los ríos y las comunidades, pero también de experiencias personales que permiten comprender el agua como una fuerza capaz de modificar la vida.

Nava recuerda el huracán Karl, ocurrido en 2010, cuando vivía en La Antigua, un pueblo cercano a Veracruz que fue arrasado por el agua. Aquella experiencia modificó su percepción del paisaje.

“El agua simplemente dejó de ser un paisaje, sino que está como fuerza capaz de cambiar la memoria y el territorio”.

Desde esa perspectiva, el agua no se limita a una representación natural. Puede ser frontera, ausencia, archivo y memoria colectiva. La curaduría busca reunir diferentes interpretaciones, sin reducir el tema a una sola lectura. Participan artistas locales y nacionales que abordan asuntos personales, ambientales, relacionados con el cambio climático y con la memoria de las comunidades.

“Es muy lindo ver cómo todo esto se conjuga”, afirma, al referirse a la manera en que el territorio y los ejes del festival se encuentran en las distintas propuestas.

La fotografía sale de las galerías

La descentralización que propone Mirar Distinto no se limita a trasladar actividades fuera de la Ciudad de México. También implica sacar las imágenes de los espacios de exhibición tradicionales y llevarlas a la calle.

Después de la virtualidad de 2020, la organización decidió que quería volver a encontrarse con la gente. Las exposiciones en espacios públicos se convirtieron en una forma de acercar la fotografía a quienes no suelen visitar museos o galerías.

Nava reconoce que estos recintos son importantes, pero considera que pueden resultar lejanos para parte de la población. Recuerda que algunas personas de su entorno nunca habían visitado el Museo de la Ciudad de Veracruz y que una exposición del festival las motivó a entrar.

“Entonces, eso es lo bonito de invitar a la comunidad y de salir a los espacios, ¿no? Es para, al final, es para todos”.

El reto de construir oportunidades desde Veracruz, sin embargo, continúa. La descentralización requiere un trabajo cotidiano y no se resuelve únicamente con un cambio de sede. La coordinadora reconoce que todavía es difícil generar desde otros estados las oportunidades que tradicionalmente se concentran en la capital del país, aunque destaca la respuesta que el festival ha recibido y las posibilidades de crecimiento que se abren para el proyecto.

Una comunidad que se construye con apertura

Mirar Distinto ha desarrollado una comunidad que, para Nava, constituye uno de sus rasgos fundamentales. A diferencia de los encuentros que pueden organizarse alrededor de grupos cerrados, el festival intenta mantener una actitud de bienvenida hacia fotógrafos, invitados y público.

“Si bien no tendremos tantos recursos, intentamos que sea de calidad, que sea cálido, que siempre abracemos, que siempre dejemos a la gente entrar”, explica.

La organización trabaja durante todo el año para mantener activa esa comunidad, aunque reconoce que no se trata de un festival anual y que la continuidad exige esfuerzos importantes. Han realizado charlas en la Ciudad de México y mantienen la idea de llevar más actividades a otras partes del país.

La revisión de portafolios, dirigida a fotógrafos, es uno de los espacios donde esa comunidad se articula con la profesionalización. Los participantes pueden elegir a sus revisores según la disponibilidad, con la intención de encontrar interlocutores acordes con sus proyectos.

Nava cuenta que la fotógrafa Alexa Herrera, quien anteriormente participó en una revisión y este año será revisora, le compartió una idea que considera valiosa: en lugar de llevar un solo portafolio, llevó cinco, porque cada especialista podía ofrecerle una perspectiva diferente. Un editor de un medio nacional, una persona vinculada con National Geographic o un galerista pueden buscar cosas distintas, y esa diversidad enriquece la conversación.

Los criterios para identificar proyectos con potencial no son fijos. Cambian de acuerdo con los revisores, los ejes de cada edición y los temas que se discuten en el presente.

Espacios dignos para el fotoperiodismo

Entre las preocupaciones de Nava está la situación del fotoperiodismo y la fotografía documental en México. Aunque ella no ha ejercido el fotoperiodismo, expresa su respeto por el trabajo de quienes lo realizan y subraya la necesidad de generar condiciones seguras para su práctica.

“Me preocupa crear espacios seguros para trabajar”, dice.

La precarización del documental y las dificultades que enfrenta el fotoperiodismo hacen necesario ampliar las oportunidades de formación, crecimiento y remuneración.

Su expectativa es que existan espacios dignos y seguros para quienes trabajan con imágenes, así como mayores posibilidades de educación y desarrollo profesional. En ese sentido, el festival busca ser un lugar donde la conversación sobre la fotografía también incluya las condiciones en que se produce.

La fotografía como conversación

Para Nava, el festival ha sido una escuela. Aunque estudió fotografía en instituciones que considera prestigiosas, afirma que Mirar Distinto le ha enseñado desde cómo enviar un correo hasta cómo cerrar un festival.

Su trayectoria como gestora se ha desarrollado en buena medida dentro del proyecto, junto con un equipo que ha construido el encuentro a lo largo de los años y con mucho sacrificio. La experiencia le ha permitido comprender mejor la comunidad fotográfica y aprender a crear espacios de encuentro.

“Mirar Distinto me ha enseñado a nunca dejar de soñar”, afirma.

Muchas de las ideas que hoy se concretan surgieron años atrás, y esa posibilidad de convertirlas en realidad es parte de lo que la impulsa a continuar.

Cuando habla de las fotografías que han modificado su manera de entender el documental, no señala un proyecto único. Menciona el trabajo de sus compañeros y de los participantes del festival, así como el de fotógrafos invitados como Citlali Fabián y Santi Palacios. Cada uno, dice, ha influido de alguna manera en su forma de ser fotógrafa, trabajar y conducirse ante la vida.

El encuentro con esas imágenes puede provocar emociones diversas: conmover, emocionar, generar rabia. La variedad de esas experiencias es, para ella, parte de la riqueza de la fotografía documental.

Veracruz como punto de referencia

La intención de Mirar Distinto no es limitarse a organizar un festival, sino contribuir a que la conversación continúe y se amplíe. Nava espera que se creen más espacios para la fotografía en México y que Veracruz se convierta en un punto de referencia cultural y fotográfico.

En las conferencias y talleres, explica, no se habla únicamente de cámaras, luces o lentes. Se habla de problemáticas, de experiencias y de las distintas maneras en que las personas se relacionan con su entorno. La fotografía, en ese sentido, es un punto de partida para una conversación más amplia.

“Que siga habiendo espacios, que Veracruz se convierta en un punto de referencia para la cultura y la fotografía”, dice al expresar lo que le gustaría que cambiara en el país.

Para la coordinadora general, el futuro del festival está ligado a esa posibilidad de seguir creciendo sin perder la apertura que lo ha caracterizado. La fotografía, desde Veracruz, puede continuar ampliando sus territorios de exhibición, sus comunidades y las historias que llegan a la conversación pública.

Foto: Cortesía | Mirar Distinto