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Luis Miguel Estrada Orozco | La literatura infantil también puede hablar del duelo y la esperanza

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El ganador del Premio SM de Literatura Infantil El Barco de Vapor 2025 construye una novela sobre pérdida, desplazamiento y adolescencia desde la voz de un niño de trece años
 

El escritor michoacano Luis Miguel Estrada Orozco encontró en la literatura infantil y juvenil un territorio nuevo para explorar después de años dedicado a la narrativa para adultos. El autor, originario de Morelia, obtuvo el Premio SM de Literatura Infantil El Barco de Vapor 2025 con una novela que aborda el duelo, la familia y el desplazamiento desde la mirada de un adolescente.

Para Estrada Orozco, el reconocimiento representa un momento importante dentro de su trayectoria literaria.

“Es un gusto enorme. Llevo muchos años escribiendo cuento, novela y crónica para adultos, y cambiar hacia un público infantil y juvenil fue un gran reto. Que el libro haya sido premiado me hace muy feliz”.

La idea de escribir para lectores jóvenes surgió desde una inquietud personal. El autor pensó en sus hijos y en el momento en que podrían acercarse a alguno de sus libros.

“Me pregunté cuándo iban a poder leer algo escrito por mí. Eso me llevó a intentar escribir pensando en ellos”.

El proceso creativo también implicó regresar a sus propios años de adolescencia. Estrada revisó cuadernos y textos escritos durante su juventud para reconstruir una voz cercana a la edad de su protagonista.

“Tenía algunos cuadernos de cuando yo tenía esa edad. Traté de recordar cómo escribía, cómo veía el mundo y qué tipo de lenguaje utilizaba”.

La novela sigue la historia de Saúl, un joven que cumple trece años en medio de una situación familiar marcada por la pandemia. Su padre muere mientras su madre espera otro hijo, situación que transforma por completo la vida del protagonista.

“Hay un duelo por la pérdida del padre, pero también la necesidad de cuidar a un niño que está por llegar”.

La historia también explora el desplazamiento. Saúl y su madre viven lejos de su ciudad de origen y enfrentan la ausencia de redes familiares cercanas.

“No tienen a los tíos, primos o abuelos cerca. Son ellos contra el mundo”.

La construcción del personaje se apoyó en conversaciones con adolescentes y en testimonios de personas vinculadas con la educación durante los años de pandemia.

“Fue una mezcla de muchas voces y muchas perspectivas”.

Aunque la familia del protagonista proviene de Morelia, el autor decidió no nombrar la ciudad donde ocurre la historia. La intención era permitir que cada lector imaginara ese espacio desde su propia experiencia.

“Quise dejarlo abierto para que el lector completara parte del mundo de la novela”.

El desplazamiento aparece como uno de los temas centrales del libro. Estrada relaciona esa experiencia con su propia vida, marcada por años fuera de su ciudad natal y por distintas mudanzas dentro y fuera de México.

“Cuando llegas a un lugar donde no creciste aparecen retos completamente distintos”.

El escritor recuerda que su primera presentación en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara ocurrió hace diecisiete años. Hoy, regresar con un premio y nuevos proyectos representa una forma de mirar el camino recorrido.

“Han sido años de trabajo, tropiezos y aprendizajes, pero estoy satisfecho con lo que ha pasado”.

Para Estrada Orozco, la literatura infantil no implica simplificar emociones complejas. Su novela apuesta por hablar con honestidad sobre temas difíciles desde la sensibilidad de la adolescencia.

Al final, el autor resume su apuesta literaria con una invitación dirigida a los jóvenes lectores:

“Leer siempre significa dar un paso hacia una dirección distinta. Ahí empieza la aventura”.

Foto: Miguel Benítez.