Samuel denuncia la criminalización de la protesta social durante jornada de memoria en Acapulco
El activista presentó el caso de Arturo "Shevek" como ejemplo de las nuevas formas de persecución política contra los movimientos estudiantiles y sociales.
La jornada contra la desaparición forzada, realizada en el espacio cultural Nido de Ratas de Acapulco en solidaridad con AFADEM y el Museo de la Memoria "La Silla Vacía" de Atoyac, abrió un espacio para reflexionar sobre la continuidad de las estrategias de represión del Estado, no sólo durante la llamada Guerra Sucia, sino también en el presente.
Uno de los participantes fue Samuel, quien presentó el caso del activista anarquista Arturo "Shevek" como un ejemplo de los mecanismos contemporáneos de criminalización de la organización social y la protesta estudiantil.
Al iniciar su intervención, agradeció el espacio de diálogo y señaló que uno de los objetivos de su participación era analizar las estrategias policiacas y judiciales utilizadas para obstaculizar la organización colectiva.
"¿Cuáles son las estrategias del Estado para hacer imposible organizarnos o tener una forma de vida autónoma?", planteó ante los asistentes.
Samuel contextualizó el caso en las movilizaciones feministas de 2020 en la entonces FES Acatlán de la UNAM, donde estudiantes denunciaron públicamente casos de acoso sexual y violencia cometidos por profesores y funcionarios universitarios. Explicó que, ante la falta de respuesta institucional, un colectivo de estudiantes ocupó un edificio del plantel como forma de protesta y posteriormente articuló acciones con otros espacios organizados por estudiantes anarquistas, entre ellos el cubículo donde participaba Arturo "Shevek".
Durante la conferencia sostuvo que, en plena pandemia, los espacios ocupados fueron objeto de hostigamiento hasta que, el 5 de abril de 2020, un grupo armado ingresó a las instalaciones universitarias y agredió físicamente a los estudiantes.
El ponente afirmó que el ataque incluyó amenazas, tortura y violencia, y aseguró que posteriormente se construyó una narrativa pública que responsabilizó a los propios estudiantes de los hechos, invisibilizando las agresiones que previamente habían sufrido.
Según Samuel, la criminalización derivó en procesos penales contra varios integrantes del movimiento estudiantil, quienes enfrentaron prisión preventiva y acuerdos reparatorios con elevados costos económicos y trabajos comunitarios, situación que calificó como una forma de castigo ejemplar para desalentar la organización social.
También relató que, en enero de este año, Arturo "Shevek" fue detenido por agentes ministeriales, hecho que interpretó como parte de una persecución política relacionada con los acontecimientos de 2020.
A su juicio, estas acciones forman parte de una estrategia más amplia para construir "enemigos públicos" y enviar un mensaje intimidatorio a quienes participan en movimientos sociales.
El expositor sostuvo que la llamada Guerra Sucia no terminó, sino que sus mecanismos se transformaron.
"Lo que antes fue contrainsurgencia hoy adopta nuevas formas de vigilancia, judicialización y criminalización", afirmó al establecer un vínculo entre la represión del pasado y las prácticas contemporáneas contra estudiantes, activistas y colectivos de búsqueda.
En la parte final de su intervención, Samuel reflexionó sobre el papel de los cuerpos policiales y militares en el mantenimiento del orden, apoyándose en un texto del colectivo Comité Invisible para cuestionar la función política de las instituciones de seguridad. Asimismo, compartió su impresión sobre la fuerte presencia de la Guardia Nacional en Acapulco y señaló que la militarización constituye uno de los rasgos que, desde su perspectiva, caracterizan el contexto actual.
La participación concluyó con un llamado a fortalecer la solidaridad entre los movimientos sociales y las familias de personas desaparecidas, al considerar que la defensa de la memoria y la denuncia de la criminalización forman parte de una misma lucha por los derechos humanos y las libertades colectivas.
Foto: Miguel Benítez.