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Sotol Fest celebra la tradición del destilado chihuahuense con una gran fiesta gastronómica y cultural

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Los días 1 y 2 de agosto en Chihuahua con catas, mixología, gastronomía y actividades que resaltan la historia y la Denominación de Origen de la bebida emblemática del desierto.

El sotol, uno de los destilados más representativos del norte de México, será el protagonista de una nueva edición del Sotol Fest, encuentro que reunirá los próximos 1 y 2 de agosto a productores, especialistas y amantes de la gastronomía en el Parque Acuático Los Delfines, donde 26 marcas compartirán la riqueza cultural, histórica y sensorial de esta bebida con Denominación de Origen.

Considerado el evento gastronómico y cultural más importante dedicado al sotol en Chihuahua, el festival ofrecerá un programa que incluirá catas guiadas, exhibiciones de mixología, degustaciones culinarias y presentaciones musicales, con el propósito de acercar a los visitantes a una tradición que ha trascendido fronteras y que hoy conquista nuevos mercados internacionales.

Más que un destilado, el sotol representa una herencia profundamente ligada al desierto chihuahuense. Su origen se remonta a la época prehispánica, cuando pueblos originarios como los rarámuri y los ndé (apaches) aprovechaban la planta del Dasylirion como fuente de alimento, fibras textiles y remedios, además de utilizarla en ceremonias mediante fermentos tradicionales. Con la llegada de las técnicas de destilación durante la época colonial, aquella práctica ancestral evolucionó hasta dar origen a la bebida que hoy distingue a la región.

La elaboración del sotol continúa siendo un proceso artesanal que exige paciencia, conocimiento y un profundo respeto por la naturaleza. Todo comienza con la selección de plantas silvestres que alcanzan su madurez después de entre 15 y 22 años de crecimiento. Tras la jima, las piñas son cocidas lentamente en hornos subterráneos de piedra, donde los almidones se transforman en azúcares que posteriormente serán extraídos mediante la molienda.

El siguiente paso es la fermentación, realizada tradicionalmente en tinas de madera, donde levaduras naturales convierten los azúcares en alcohol. Finalmente, el líquido pasa por un proceso de doble destilación en alambiques de cobre, etapa que define el perfil aromático del sotol, caracterizado por sus notas herbales, matices ahumados y una marcada mineralidad que evoca el paisaje del desierto.

El festival también busca reconocer el trabajo de los maestros sotoleros, depositarios de un conocimiento transmitido de generación en generación y responsables de preservar una tradición que forma parte del patrimonio cultural del norte del país. Su experiencia permite interpretar los ciclos de la naturaleza y mantener los métodos que distinguen a este destilado artesanal.

Uno de los elementos que fortalece el prestigio del sotol es su Denominación de Origen, reconocimiento que protege su producción y establece que únicamente Chihuahua, Coahuila y Durango pueden elaborar y comercializar esta bebida bajo ese nombre. Esta certificación garantiza que cada botella respeta tanto las características del ecosistema donde nace la planta como los procesos tradicionales que le otorgan su identidad.

Con la participación de 26 casas productoras y un programa pensado para acercar al público a la cultura del sotol, el Sotol Fest se consolida como una celebración de las tradiciones del norte de México y como una plataforma para difundir el valor histórico, gastronómico y cultural de uno de los destilados más representativos del país.

Foto: Especial.