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Agotada: sobre la carga mental que sigue recayendo sobre las mujeres

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La socióloga Leah Ruppanner analiza el trabajo invisible que sostiene la vida familiar y explica por qué distribuir las tareas domésticas no siempre significa compartir las responsabilidades. La autora propone herramientas para recuperar tiempo, energía y espacio para los proyectos personales.

Recordar las citas médicas, organizar las actividades de los hijos, anticipar problemas familiares, atender las necesidades de la pareja y cumplir con las responsabilidades profesionales. Detrás de estas actividades cotidianas existe un trabajo que pocas veces se reconoce: la carga mental de mantener en funcionamiento la vida de los demás, una responsabilidad que continúa recayendo principalmente en las mujeres.

En Agotada: Reduce tu carga mental para hacer menos y ser más, la socióloga Leah Ruppanner aborda este fenómeno a partir de más de veinte años de investigación sobre el trabajo doméstico y la desigualdad de género. Publicado bajo el sello Aguilar de Penguin Random House Grupo Editorial, el libro cuestiona la idea de que las mujeres tienen una capacidad natural para realizar múltiples tareas y explica que esta percepción responde, en realidad, a expectativas sociales que las colocan como principales responsables de recordar, organizar y supervisar las necesidades familiares.

Uno de los planteamientos centrales de la autora es que repartir las labores domésticas no necesariamente significa compartir la carga mental. Una persona puede encargarse de preparar la cena o llevar a los niños a la escuela, mientras otra sigue siendo responsable de recordar horarios, identificar necesidades, tomar decisiones y comprobar que todo se haya realizado.

Para ilustrar esta desigualdad, Ruppanner presenta un estudio realizado junto con la investigadora Ana Weeks, en el que analizaron 21 tareas relacionadas con la carga mental en el hogar. Los resultados mostraron que las madres eran responsables del 70 por ciento de ellas, una distribución que ayuda a explicar por qué muchas mujeres continúan sintiéndose abrumadas incluso cuando sus parejas participan en las actividades domésticas.

El desgaste tampoco se limita al ámbito familiar. El trabajo invisible puede repercutir en las oportunidades profesionales, los ingresos, el descanso, las relaciones de pareja y el bienestar emocional. A ello se suma la presión social que lleva a muchas mujeres a sentirse responsables de que todo funcione correctamente, desde la crianza hasta la organización de reuniones y celebraciones familiares.

En el libro, la socióloga identifica ocho tipos de carga mental, entre ellos la organización de la vida cotidiana, el apoyo emocional, el cuidado de las relaciones, la seguridad y la construcción de los sueños de otras personas. También describe las siete etapas que conforman este trabajo invisible, desde identificar una necesidad hasta supervisar que haya sido atendida.

Frente a este panorama, Ruppanner propone realizar una auditoría de la carga mental para identificar dónde se invierte la energía, qué responsabilidades pueden compartirse y cuáles responden a expectativas sociales que no necesariamente coinciden con las prioridades personales.

La propuesta no consiste en abandonar las responsabilidades ni en dejar de cuidar a los demás, sino en reconocer que la energía mental es limitada y que también debe destinarse a los intereses, proyectos y aspiraciones propias.

Con Agotada, Leah Ruppanner lleva la conversación sobre la igualdad de género más allá del reparto de las labores domésticas y plantea una pregunta fundamental: más allá de quién realiza las tareas, ¿quién tiene la responsabilidad de pensar en todo lo que debe hacerse?

Foto: Especial.