Cuentos, café y conversación literaria llenan la Sala Luis Zapata
Edarty Ramírez y Miguel Benítez compartieron textos de su autoría en una sesión moderada por Gabriel Brito, que reunió a lectores y escritores en torno a la narrativa contemporánea de Acapulco.
La literatura volvió a ocupar un lugar central en el Centro Cultural Domingo Soler la tarde de este viernes 21 de agosto, con una Sala Luis Zapata llena durante la sesión “Ven a tomar un café con nosotros y a escuchar un cuento”, protagonizada por los escritores Edarty Ramírez y Miguel Benítez, bajo la moderación de Gabriel Brito.
La actividad propuso un encuentro cercano entre autores y lectores: cada escritor compartió un cuento de su autoría para, posteriormente, abrir una conversación sobre los procesos creativos, los personajes, los temas abordados en sus textos y los retos que enfrenta actualmente la literatura hecha desde Guerrero.
Al presentar la sesión, se destacó la vocación del Centro Cultural Domingo Soler como un espacio abierto a distintas expresiones artísticas de Acapulco, con una programación que incluye teatro, conferencias, conciertos en pequeño formato y actividades literarias. La Sala Luis Zapata, se recordó, lleva el nombre del escritor mexicano autor de El vampiro de la colonia Roma, novela con la que obtuvo el Premio Grijalbo y que contribuyó a colocar su obra en el panorama de la literatura mexicana.
Sobre la semblanza de Miguel Benítez, el moderador lo presentó como un observador de la vida cultural y urbana de Acapulco, cuya escritura transita por la crónica, las historias cotidianas y los escenarios que forman parte de la vida del puerto. Originario de Acapulco, ha participado en diplomados y talleres de creación literaria, fotografía y video, además de publicar textos en diversas antologías.
Durante la presentación también se recordó que su libro Bolero Acapulco obtuvo el Premio Municipal de Literatura José Agustín, en la categoría de cuento, en 2021.
Uno de los momentos de la tarde se produjo cuando los autores hablaron sobre las zonas más complejas de su proceso creativo. Benítez explicó que una de sus preocupaciones al escribir está relacionada con la condición humana y con la construcción de personajes que pueden adquirir características oscuras o siniestras. Señaló además que actualmente trabaja en una novela negra.
Ramírez, por su parte, reflexionó sobre el momento en que los personajes comienzan a adquirir autonomía dentro de una historia. Explicó que, al desarrollarse la escritura, los personajes pueden dejar de responder completamente a lo que inicialmente había imaginado el autor, lo que genera una relación de empatía y, en ocasiones, de inquietud frente al rumbo que toman.
La conversación también permitió abordar la experiencia de escribir sobre acontecimientos que forman parte de la memoria reciente de Acapulco. En uno de los textos comentados apareció la huella de los huracanes y sus consecuencias en la vida cotidiana, a partir de testimonios, observación y reconstrucción de escenas.
En ese contexto, Benítez habló de la necesidad de documentar lo ocurrido y transformar esas experiencias en literatura. La conversación puso sobre la mesa cómo las imágenes, las voces de quienes vivieron una emergencia y los espacios de la ciudad pueden convertirse en materia narrativa.
Otro de los temas centrales fue la escritura entre las nuevas generaciones. Ante una pregunta del público sobre qué recomendar a jóvenes interesados en escribir, Edarty Ramírez respondió que no deben tener miedo a hacerlo, incluso cuando encuentren personas que les digan que sus textos no funcionarán.
La autora subrayó que escribir puede servir para expresar pensamientos, desarrollar la imaginación y encontrar una forma de comunicación con los demás. También destacó la importancia de compartir lo escrito para recibir retroalimentación y ampliar la relación entre quien escribe y quien lee. En un tono cercano, comparó el ejercicio de contar una historia con la facilidad de contar un chisme: si se pueden ordenar ideas para contar algo, también se puede comenzar a construir una historia.
La participación del público convirtió la sesión en una conversación abierta sobre literatura, memoria, creación y oficio. Una de las asistentes destacó el trabajo de investigación y observación presente en los textos, así como la capacidad de recrear atmósferas y situaciones sin recurrir a descripciones convencionales.
Al cierre, Gabriel Brito destacó la voz narrativa de ambos escritores y señaló que sus textos muestran un estilo propio de otra generación, caracterizado por la agilidad, la expresión directa y la ausencia de redundancias. Consideró que ambos autores tienen una forma particular de llevar al lector hacia aquello que quieren contar.
La tarde concluyó entre comentarios, café y libros, en un encuentro que confirmó el interés del público por los espacios literarios independientes de Acapulco. La actividad forma parte de una programación que busca mantener abierto el Centro Cultural Domingo Soler a la creación artística y a la participación de la comunidad.
Además de la literatura, la jornada incorporó una muestra de artes plásticas del maestro Héctor C. Massiel, como parte de la iniciativa del recinto para presentar periódicamente obra de artistas guerrerenses.
Durante la sesión también se recordó que el Centro Cultural Domingo Soler funciona en buena medida gracias a la organización ciudadana y a las aportaciones voluntarias del público, destinadas al mantenimiento del espacio.
La jornada dejó así una imagen sencilla y significativa: una sala llena, dos escritores compartiendo sus historias y un público dispuesto a escuchar, preguntar y conversar alrededor de los cuentos.
Foto: Especial.