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“El Picos Juárez” lleva al teatro la memoria de un barrio y una tradición mexicana

picos

La Compañía de Teatro Penitenciario “Calacas y Diablitos” estrena una obra que entrelaza el mundo del boxeo con la tradición de las piñatas de siete picos

Entre los golpes de un ring y los colores de una piñata se construye “El Picos Juárez”, nueva puesta en escena de la Compañía de Teatro Penitenciario “Calacas y Diablitos”, que llegará al escenario de El Albergue del Arte con tres funciones durante septiembre.

Escrita por Alejandra Fuentes y dirigida por Juan Carlos Cuéllar, la obra plantea un encuentro poco convencional entre la historia familiar del boxeo y la elaboración artesanal de las tradicionales piñatas mexicanas de siete picos.

Las funciones se realizarán los días 12, 19 y 26 de septiembre, a las 19:00 horas, en El Albergue del Arte, ubicado en Alberto Zamora 32, Coyoacán, Ciudad de México.

La historia se desarrolla en el barrio de San Nicolás, donde “El Picos” vive atrapado por un pasado que continúa atormentándolo. Aunque lleva años alejado del ring, el personaje conserva en la memoria las combinaciones de golpes, la adrenalina de las peleas y los recuerdos de aquellas confrontaciones callejeras que marcaron su infancia.

Pero el boxeo no es el único legado que recibe. El personaje también se encuentra ligado a una tradición familiar: la fabricación de la emblemática piñata mexicana de siete picos, cuya imagen está asociada con los siete pecados capitales y con las celebraciones de las posadas.

La historia da un giro cuando El Picos decide fabricar una última piñata, pero no una cualquiera: quiere que sea irrompible.

La pregunta que plantea la obra va más allá de la resistencia de un objeto. Para los integrantes de la compañía, esa última piñata representa la voluntad del personaje de proteger aquello que considera irrenunciable: los sueños, las promesas, las voluntades y las añoranzas que se niega a dejar que se rompan y terminen en la basura.

La piñata se convierte así en una metáfora de la fragilidad y la resistencia. Al mismo tiempo, la puesta en escena recupera la fabricación tradicional de las piñatas de siete picos, una práctica que, de acuerdo con la compañía, ha perdido presencia frente a diseños inspirados en personajes de caricaturas y modelos que resultan más fáciles de romper.

En escena estarán Antonio Hernández, Rafael Martínez, Héctor Martínez y el pequeño Louie Martínez, quien incursiona en la obra. El montaje tiene una duración aproximada de 60 minutos.

Teatro nacido de experiencias y realidades

“El Picos Juárez” forma parte del trabajo de Calacas y Diablitos, compañía independiente con más de 15 años de trayectoria que ha encontrado en los espacios no convencionales una vía para abordar temas sociales y construir historias vinculadas con distintas realidades.

En El Albergue del Arte, la agrupación ha encontrado un espacio para presentar relatos que, en algunos casos, parten de experiencias personales y, en otros, funcionan como un espejo de la realidad.

A lo largo de su trayectoria, sus integrantes se han profesionalizado en áreas como actuación, dramaturgia, clown, escenografía, iluminación, voz, actuación frente a cámara, creación de personaje y cabaret, con el acompañamiento de maestros y maestras como Mariano Hernández, Conchi León, Artús Chávez, Juan Carlos Cuéllar Nava, Hugo Yoffe, Rocío Belmont, Cess Enríquez y Luis Montalvo, entre otros.

La propuesta de la compañía adquiere una dimensión particular al colocar en escena historias sociales desde una práctica teatral que busca transformar experiencias y memorias en materia escénica.

En “El Picos Juárez”, esa mirada se concentra en un personaje que carga con su pasado y que encuentra en la elaboración de una piñata la posibilidad de enfrentar aquello que amenaza con romperse. Entre guantes, recuerdos, tradición y barrio, la obra propone una reflexión sobre la resistencia y sobre aquello que las personas intentan preservar cuando todo parece destinado a desaparecer.

Una piñata contra el olvido

La puesta en escena reúne dos símbolos aparentemente distantes: el boxeador, acostumbrado a resistir golpes, y la piñata, tradicionalmente creada para ser golpeada y finalmente destruida.

En esa contradicción parece encontrarse el corazón de “El Picos Juárez”: una historia sobre alguien que, después de pasar buena parte de su vida aprendiendo a recibir y lanzar golpes, decide construir algo que no pueda romperse.

El público podrá descubrir si El Picos consigue su cometido durante las funciones del 12, 19 y 26 de septiembre, a las 19:00 horas, en El Albergue del Arte, en Coyoacán.

La puesta cuenta con dirección de Juan Carlos Cuéllar, dramaturgia de Alejandra Fuentes (LAFUSA), codirección de Ismael Corona, producción de Javier Cruz, producción ejecutiva de Hazel Hamdan y asesoría corporal de Emilio Galván.

Más que una historia sobre boxeo o piñatas, “El Picos Juárez” propone mirar qué ocurre cuando una tradición familiar, un pasado doloroso y el deseo de preservar los sueños se encuentran sobre un escenario.

Foto: Especial.