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Llevan la riqueza del Día de Muertos a París

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A través de una exposición fotográfica basada en el libro 021: Día de Muertos, la editora Deborah Holtz busca mostrar en Francia la diversidad de una celebración que va mucho más allá de las catrinas y los desfiles. 

El Día de Muertos cruzará el Atlántico para mostrar en París la profundidad de una de las tradiciones más representativas de México. Detrás de esta iniciativa está Deborah Holtz, editora de Trilce Ediciones, quien impulsa una exposición fotográfica que reúne distintas expresiones de esta celebración y propone mirar más allá de su imagen turística para descubrir las raíces, los rituales y la diversidad cultural que la mantienen viva.

En entrevista con Página Zero, Holtz explicó que el proyecto surgió a partir de la investigación realizada para el libro 021: Día de Muertos, una publicación que requirió más de cinco años de trabajo y reunió a historiadores, antropólogos y otros especialistas para explorar la historia de esta tradición, desde sus antecedentes prehispánicos hasta sus expresiones contemporáneas, incluida su presencia en la cultura popular y el cine.

La investigación parte de una idea fundamental: antes de la llegada de los españoles no existía el Día de Muertos tal como se conoce actualmente, pero sí había rituales, creencias y una cosmogonía alrededor de la muerte. Con la incorporación de las tradiciones europeas y el catolicismo, estos elementos se mezclaron hasta dar lugar a una celebración con características particulares en México.

Para Holtz, esa combinación explica por qué el Día de Muertos tiene una presencia tan amplia en la vida cultural del país. La tradición se expresa en la gastronomía, la artesanía, la cartonería, el trabajo del barro, los alfeñiques, las calaveritas de azúcar, las representaciones populares y las distintas formas en que las comunidades recuerdan a quienes ya no están.

Un país, muchas maneras de celebrar a los muertos

Uno de los hallazgos más importantes de la investigación fue descubrir que no existe una única manera de celebrar el Día de Muertos. Las prácticas cambian de una región a otra y reflejan las historias, creencias y formas de entender la muerte de cada comunidad.

Holtz recordó, por ejemplo, la tradición de Pomuch, Campeche, donde las familias limpian los restos óseos de sus difuntos y los colocan nuevamente en sus espacios de descanso con telas limpias, como una forma de mantener el vínculo con ellos.

En Malinalco, Estado de México, existe otra práctica relacionada con los llamados muertos nuevos, en la que se representa en la entrada de las casas la actividad que realizaba la persona fallecida. En otras regiones, como la Huasteca, las celebraciones adquieren características propias, mientras que en Guerrero las danzas tradicionales forman parte de las expresiones que dan identidad a estas fechas.

La diversidad también está presente en los alimentos, los altares y los objetos que acompañan los rituales. El cempasúchil, por ejemplo, se convierte en una guía simbólica para el regreso de los difuntos, mientras que las ofrendas reúnen retratos, alimentos y elementos que permiten recibirlos como cuando estaban vivos.

La exposición busca acercar al público parisino a esa variedad de expresiones. Para ello, se realizó una selección de 60 fotografías de las aproximadamente 800 que integran el acervo visual del libro.

“Lo más importante es que está viva”, señaló Holtz al referirse a la tradición.

Para la editora, una de sus características más extraordinarias es que los símbolos y conocimientos ancestrales no permanecen únicamente en los museos o en los libros de historia, sino que siguen transformándose y apareciendo en las calles, los murales, las figuras de cartón y las celebraciones comunitarias.

De las raíces prehispánicas a la cultura popular

La investigación también sigue el rastro de las representaciones de la muerte en la gráfica mexicana, particularmente durante el siglo XIX, cuando las calaveras comenzaron a ocupar un lugar central en las publicaciones satíricas.

Holtz destacó el trabajo de los grabadores Manuel Manilla y José Guadalupe Posada, cuya obra contribuyó a consolidar la figura de la calavera como una herramienta para cuestionar las convenciones sociales y criticar a los políticos. De ese universo surgió la célebre Calavera Garbancera, que posteriormente se convertiría en uno de los referentes visuales más reconocidos de México.

Esa capacidad de adaptación es, para la editora, una de las claves de la permanencia del Día de Muertos. Los símbolos cambian de formato y encuentran nuevas maneras de expresarse sin perder por completo la conexión con sus antecedentes culturales.

La tradición también ha alcanzado una difusión internacional a través del cine y la cultura popular. Holtz mencionó la influencia de producciones como Spectre, de James Bond, y Coco, de Pixar, que contribuyeron a ampliar el interés por esta celebración en otros países.

“Lo que nos interesa es que es una tradición viva y por eso hemos hecho una exposición que muestra cómo el pasado está presente”, explicó.

Sin embargo, considera importante distinguir entre la popularización de una imagen y el conocimiento de su significado. El maquillaje de catrina, los disfraces y los desfiles pueden funcionar como puertas de entrada, pero no representan por sí solos la complejidad de una tradición construida durante siglos.

París y Ciudad de México, unidas por la exposición

La muestra se presentará el 29 de octubre, a las 11:00 horas, en el Parc des Buttes-Chaumont, ubicado en el distrito 19 de París. De acuerdo con Holtz, la inauguración contará con la participación del alcalde de París, el alcalde del distrito y la embajadora de México en Francia.

La elección del lugar también tiene un significado especial. Cerca del parque se encuentra La Villette, una zona vinculada con actividades culturales, educativas y científicas que, en palabras de la editora, guarda cierta afinidad con el entorno del Instituto Politécnico Nacional en México.

La iniciativa forma parte de las actividades conmemorativas de los 200 años de relaciones entre México y Francia y busca propiciar un acercamiento a las expresiones culturales mexicanas desde una perspectiva histórica y contemporánea.

La presentación en París estará acompañada por una actividad dedicada al libro 021: Día de Muertos en el Museo del Quai Branly-Jacques Chirac, recinto especializado en las artes y culturas de distintos pueblos del mundo. Ahí se prevé la participación de antropólogos para conversar sobre la publicación y los temas que aborda.

Al mismo tiempo, una selección de fotografías se exhibirá en las galerías abiertas de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, en el espacio señalado para esta exposición junto al Instituto Politécnico Nacional. De esta manera, el proyecto tendrá presencia a ambos lados del Atlántico.

Mostrar una tradición más allá de las postales

Para Deborah Holtz, el reto de presentar el Día de Muertos en el extranjero consiste en evitar que se reduzca a una imagen folclórica o turística. La intención es compartir las historias, los conocimientos y las prácticas que explican por qué esta celebración tiene un significado tan profundo para las comunidades mexicanas.

La editora también destacó que la tradición ha viajado con las comunidades migrantes y ha encontrado nuevas expresiones en Estados Unidos, particularmente en estados como California, Arizona e Illinois, donde la población de origen mexicano ha contribuido a mantener y difundir estas prácticas.

En ese proceso de intercambio cultural también aparecen elementos de Halloween y del catolicismo. Holtz recordó una fotografía incluida en el libro en la que coinciden una representación de Mictlantecuhtli, una cruz y una calabaza iluminada. La imagen reúne tres universos simbólicos y muestra cómo distintas tradiciones pueden convivir en una misma expresión visual.

La exposición es resultado de una forma de trabajo que Trilce Ediciones ha desarrollado durante más de dos décadas: investigar una manifestación cultural, reunirla en un libro y, posteriormente, trasladar sus contenidos a espacios expositivos para ampliar su alcance.

Con 021: Día de Muertos, Holtz busca que el público descubra que detrás de cada altar, pieza artesanal, pan tradicional o figura de cartonería existe una historia que merece ser conocida. La propuesta no pretende ofrecer una definición única de la celebración, sino mostrar su riqueza y las múltiples maneras en que México mantiene vivo el vínculo con sus muertos.

El libro está disponible en ediciones de pasta dura y pasta suave. Para conocer más sobre el trabajo de la editorial, se puede consultar su sitio web, trilce.mx, y sus redes sociales bajo el nombre de Trilce Ediciones.

Foto: Especial.