Room with a View: cuando la danza cruza océanos y culturas
La Horde lleva al Festival Cervantino una obra construida sobre el colapso ambiental, la resistencia y la fuerza colectiva, ahora reimaginada junto a 16 bailarines mexicanos.
Una obra concebida para observar el mundo desde el cuerpo llegará a Guanajuato con una nueva dimensión cultural. Room with a View, creación de La Horde y el músico Rone, tendrá una versión mexicana con 16 bailarines, quienes se integrarán al lenguaje coreográfico desarrollado por el colectivo francés en una trayectoria marcada por el diálogo entre danza, cultura digital, música y comunidades.
La pieza se presentará en el Auditorio del Estado durante el Festival Cervantino, el sábado 17 de octubre a las 20 horas y el domingo 18 de octubre a las 12 horas.
Jonathan De Brouwer, coreógrafo, artista multidisciplinario y cofundador de La Horde, explicó que la obra nació a partir de una invitación de Rone para realizar un espectáculo híbrido que combinara música en vivo y danza contemporánea. El proyecto tomó como punto de partida diversos fenómenos de la actualidad: los colapsos ambientales y climáticos, pero también procesos que pueden entenderse como transformaciones sociales, entre ellos la denuncia del patriarcado.
La dimensión política de la obra no se construye desde un discurso directo, sino mediante los cuerpos y las imágenes que los atraviesan. Entre las referencias que inspiraron el montaje se encuentran los cantos de mujeres chilenas contra la violencia sexual y el uso de internet como espacio para compartir esas expresiones de denuncia y resistencia.
También la escenografía plantea una contradicción. Una cantera de mármol representa la riqueza, el lujo y la creación artística, pero también la explotación de la tierra. Para De Brouwer, ese material permite relacionar la historia del arte con el consumo contemporáneo y con la crisis ambiental. El título, Room with a View, funciona a su vez como una ventana hacia el mundo y como referencia a las imágenes de viajes de lujo que circulan en internet.
Es precisamente en ese cruce entre realidad, imágenes digitales y experiencia física donde la llegada de los intérpretes mexicanos adquiere relevancia.
Durante la entrevista, Página Zero preguntó a De Brouwer cómo había sido el diálogo con los danzantes mexicanos y qué tendrían que aportar o reimaginar dentro del proceso de Room with a View. El coreógrafo fue enfático: el trabajo todavía no comenzaba y, hasta ese momento, únicamente se habían realizado las audiciones.
Sin embargo, esa distancia inicial no fue presentada como una limitación, sino como una posibilidad. De Brouwer señaló que trabajar con intérpretes de otra cultura, separados por un océano, permitirá encontrar diferencias locales dentro de temas que considera comunes a la humanidad. “Va a ser muy enriquecedor trabajar con intérpretes de otras culturas”, sostuvo.
La pregunta de Página Zero abrió también una segunda línea de conversación: si La Horde había explorado formas de danza vinculadas con culturas urbanas de contestación y resistencia y cómo había cambiado esa investigación desde sus primeros trabajos.
De Brouwer ubicó ese interés desde el origen del colectivo. Recordó To The Bone, una pieza creada con bailarines autodidactas vinculados al jumpstyle y las danzas de club. Aquella experiencia surgió de comunidades que encontraron en internet un espacio de encuentro cuando algunos clubes cerraron en Bélgica. La Horde buscó trasladar esa comunidad del ámbito virtual al encuentro físico.
Más adelante, el colectivo trabajó con una comunidad vinculada con la danza tradicional georgiana y la música underground. Al llegar al Ballet Nacional de Marsella, el concepto de comunidad adquirió otra forma: bailarines de distintas nacionalidades, historias y técnicas encontraron en la danza contemporánea un lenguaje común.
La versión mexicana continúa esa investigación desde otro territorio. Para De Brouwer, los bailarines mexicanos representan la oportunidad de incorporar experiencias culturales que no habían formado parte de la pieza original. El objetivo no consiste en borrar las diferencias, sino en ponerlas en contacto con problemáticas compartidas.
En Room with a View, las individualidades terminan construyendo una fuerza colectiva. La coreografía parte de cuerpos separados que poco a poco forman un grupo, mientras la obra transita de la oscuridad hacia la luz. Esa transformación concentra una de las ideas centrales del montaje: frente a un mundo atravesado por crisis y conflictos, la fuerza puede surgir de la capacidad de los cuerpos para reunirse.
Con la incorporación de los 16 intérpretes mexicanos, Room with a View llegará al Cervantino no como una pieza estática, sino como una obra que continúa transformándose. El encuentro entre La Horde y los bailarines mexicanos abrirá una nueva etapa para una creación que desde su origen ha buscado observar los cambios del mundo y preguntarse qué pueden hacer los cuerpos frente a ellos.
Foto: Cortesía | Cyril Moreau