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Minia Biabiany convierte al mar en memoria viva del colonialismo en el MUAC

Minia_Biabiany

Propone una inmersión poética en el agua de Guadalupe para recuperar saberes, relatos y vínculos con el territorio, al tiempo que confronta las huellas del esclavismo, el extractivismo y la contaminación

El mar puede guardar aquello que la historia oficial decide callar. Puede ser memoria, archivo, testigo y también una forma de resistencia. En Nuestras escuchas (2026), la artista guadalupeña Minia Biabiany convierte el agua en protagonista para explorar las huellas persistentes del colonialismo en la isla de Guadalupe y las múltiples relaciones que los seres humanos mantienen con otras formas de vida.

La videoinstalación, que se presentará en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) del 5 de septiembre de 2026 al 14 de febrero de 2027, parte de una relación íntima con el territorio caribeño. Biabiany, nacida en Basse-Terre en 1988, ha construido una obra alrededor de la violencia ejercida sobre los territorios, los traumas coloniales transmitidos entre generaciones y las formas de conocimiento vinculadas con los linajes, los saberes ancestrales y la naturaleza.

En esta ocasión, el agua ocupa el centro de una investigación que busca recuperar aquello que permanece en los márgenes de la memoria pública.

“Salir del agua para hablar del agua”, plantea la artista como punto de partida de una pieza que entiende el océano no únicamente como paisaje, sino como una entidad capaz de transmitir conocimientos y conservar las capas de violencia acumuladas sobre el territorio.

En Guadalupe, el mar forma parte de la vida cotidiana: está presente en los trabajos, las tradiciones y las prácticas comunitarias. Sin embargo, existe una contradicción. Aunque el agua constituye un elemento vital para sus habitantes, la cultura pública de la isla carece de un homenaje formal y colectivo hacia ella. A esto se suman la contaminación, la distribución irregular del agua y los efectos de décadas de agresión ambiental.

Para la curadora Virginia Roy, esta ausencia también puede leerse como una herencia colonial: aquello que no se nombra, aquello que permanece fuera del reconocimiento colectivo. Nuestras escuchas interviene precisamente en esa grieta al proponer el agua como interlocutora y como una entidad que merece ser escuchada.

Las imágenes del filme recorren distintas posibilidades del agua: se toca y se bebe, se filtra y se traspasa, moja y limpia, regenera la tierra y alimenta las plantas. También permite nadar y flotar, sostiene y desplaza. El océano aparece así como un espacio de fortaleza y posibilidad, pero también como un territorio desde el cual imaginar otras relaciones políticas y otras formas de habitar el presente.

La instalación se completa con seis esculturas de cachalotas realizadas en madera quemada. Se trata de una especie marina nativa de Guadalupe que, pese a su presencia en el territorio, permanece prácticamente ausente del imaginario colectivo local. Las esculturas establecen otro vínculo con el océano y con las formas de comunicación de los cetáceos.

Biabiany toma como referencia la ecolocalización de las ballenas y los estudios de la escritora Alexis Pauline Gumbs para convertir las ondas sonoras y los dialectos de estos animales en una metodología poética. Escuchar profundamente se vuelve, de esta manera, una herramienta para resistir la asfixia histórica producida por el esclavismo y el extractivismo capitalista.

La obra también cuestiona las maneras tradicionales de producir conocimiento y representar la experiencia de otros. Para ello, la artista desarrolló Nuestras escuchas mediante una metodología basada en las llamadas prácticas narrativas, herramientas que permiten a las personas convertirse en autoras de sus propias historias y abordar una misma situación desde múltiples perspectivas.

El proyecto fue construido colectivamente por un grupo de cinco personas: Biabiany; Chloé Cramer, una niña de ocho años; Célia Poulot, profesora de artes aplicadas; Nouma de Lacroix Cobral, educadora de permacultura, y Murielle Biabiany, investigadora en fitoquímica. Todas crecieron y viven en Guadalupe y mantienen un vínculo profundo con el mar.

A través de lecturas compartidas, entrevistas y seminarios, el colectivo fue trazando una serie de mapas alternos del territorio. Los hechos funcionaron como puntos y las tramas como líneas para construir relatos desde diferentes posiciones y generar conversaciones intencionadas.

El procedimiento buscó evitar una mirada extractivista sobre la experiencia ajena. De acuerdo con Roy, el proceso permitió explorar colectivamente tanto la producción de conocimiento como la creación artística, de modo que quienes participaron no fueran únicamente fuentes de información, sino también autoras y protagonistas de las acciones que aparecen en la obra.

Sobre Nuestras escuchas

Es la obra ganadora de la Moving Image Commission 2024, convocada por la Fundación Han Nefkens en alianza con el MUAC, el Museu d'Art Contemporani de Barcelona (MACBA) y The Bass Museum of Art de Miami. La exposición que inicia en el MUAC continuará posteriormente en Barcelona y Miami, mientras que la pieza se incorporará a las colecciones de las tres instituciones.

La presentación en México estará acompañada por actividades públicas. El miércoles 2 de septiembre, a las 17:00 horas, Han Nefkens, fundador de la Fundación Han Nefkens, ofrecerá una masterclass en la sala de conferencias del museo. El día de la inauguración, el 5 de septiembre a las 12:00 horas, se realizará una charla en el auditorio con la participación de Minia Biabiany, Tatiana Cuevas, directora general de Artes Visuales de la UNAM y del MUAC, y la curadora Virginia Roy. Ambas actividades serán gratuitas, aunque tendrán cupo limitado.

Sobre Minia Biabiany

La trayectoria de Biabiany se ha desarrollado entre la creación artística y la investigación sobre el territorio caribeño. Su práctica aborda la historia colonial y los traumas heredados de Guadalupe, así como su condición actual como territorio bajo asimilación. Sus instalaciones y videos buscan activar la percepción corporal de los visitantes mediante el silencio, la narración y el lenguaje.

En 2016 inició en la Ciudad de México el proyecto colectivo Semillero Caribe y continúa desarrollando investigaciones sobre pedagogía caribeña mediante Doukou, plataforma experimental que aborda conceptos de pensadores del Caribe a través del cuerpo y la sensación. Su obra ha sido presentada en instituciones y exposiciones internacionales, entre ellas la Bienal de Berlín, el Palais de Tokyo y la Bienal de São Paulo.

Con Nuestras escuchas, la artista regresa al mar como territorio de memoria y conocimiento. Frente a una historia marcada por la violencia colonial y el deterioro ambiental, el agua deja de ser únicamente un elemento natural para convertirse en una presencia que escucha, recuerda y habla. En esa inversión de perspectivas reside la apuesta central de la obra: aprender a escuchar aquello que durante generaciones permaneció sin nombre.

Foto: Especial.