México será sede del Congreso Latinoamericano de Sexología, con la justicia sexual como eje
Abordará brechas en el acceso a derechos sexuales, en un contexto marcado por el aumento de ITS, embarazos adolescentes, violencia digital y retrocesos en educación sexual
La Ciudad de México será sede del XXIII Congreso Latinoamericano de Sexología y Educación Sexual (CLASES 2026), que se realizará del 28 al 30 de octubre bajo el lema “La justicia sexual”, una convocatoria que busca poner en el centro las desigualdades que determinan quién puede ejercer plenamente sus derechos sexuales y quién permanece excluido.
Organizado por la Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología (FEMESS), como anfitriona de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Sexología y Educación Sexual (FLASSES), el encuentro reunirá a profesionales de la sexología, salud, educación, psicología, trabajo social, derecho y comunicación, además de organizaciones comunitarias, juventudes y responsables de políticas públicas.
La presentación de CLASES 2026 ocurre en el marco del Día Mundial de la Salud Sexual, que se conmemora el 4 de septiembre y que este año tiene como tema “Todas las personas, todos los cuerpos” (Every Body), impulsado por la Asociación Mundial para la Salud Sexual (WAS). La premisa plantea que la salud, los derechos, la justicia y el placer sexuales corresponden a todas las personas, sin excepción.
El concepto de justicia sexual que articula el congreso busca ir más allá del diagnóstico. Se refiere a las condiciones materiales, legales y culturales que permiten o impiden vivir la sexualidad de manera libre, digna, informada, placentera, saludable y segura. Estas condiciones, señala la organización, se distribuyen de manera desigual según factores como edad, género, territorio, ingreso, orientación sexual, identidad de género, origen étnico, condición migratoria y discapacidad.
El encuentro llega además en un momento de particular complejidad para la región. En agosto de 2026, los países de América Latina y el Caribe se reunieron en Montevideo durante la VI Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo para revisar el Consenso de Montevideo, en medio de una creciente polarización alrededor de los derechos sexuales y reproductivos. CLASES 2026 busca incorporarse a esa discusión desde la perspectiva de la comunidad profesional y científica dedicada a la sexología y la educación integral en sexualidad.
Una región frente a múltiples desafíos
Los organizadores presentan el congreso en un escenario en el que distintos indicadores muestran importantes retos para la salud sexual. América Latina mantiene una tasa de 50.6 nacimientos por cada mil adolescentes de entre 15 y 19 años, la segunda más alta del mundo, mientras que es la única región donde continúa aumentando el embarazo en menores de 15 años. El costo estimado del embarazo adolescente alcanza 15 mil 300 millones de dólares anuales en 15 países, debido a pérdidas relacionadas con escolaridad, empleo e ingresos.
A esto se suma el comportamiento de las infecciones de transmisión sexual. Mientras a escala mundial disminuyen las nuevas infecciones por VIH, en América Latina aumentaron 25 por ciento entre 2010 y 2025. En contraste, el Caribe registró una reducción de 30 por ciento durante el mismo periodo.
La sífilis también representa un desafío creciente. La Organización Panamericana de la Salud reportó 4.2 millones de nuevos casos en las Américas durante 2024, 15 por ciento más que en 2022, y cerca de 90 por ciento se concentró en América Latina y el Caribe. En el mismo año se notificaron 34 mil casos de sífilis congénita y se estimaron 66 mil, pese a tratarse de una infección prevenible y curable.
Otro de los temas que llegará a la agenda del congreso es la resistencia antimicrobiana. Entre 2022 y 2024 aumentó la resistencia de la gonorrea a ceftriaxona y cefixima, antibióticos considerados de primera línea. Sin embargo, únicamente 36 por ciento de los países de las Américas realiza vigilancia sistemática de esta resistencia.
Sexualidad en tiempos de algoritmos e inteligencia artificial
CLASES 2026 también pondrá atención a los cambios provocados por la tecnología. Una parte importante de la información que reciben niñas, niños, adolescentes y jóvenes sobre sexualidad procede actualmente de plataformas digitales, donde conviven contenidos educativos con desinformación y sistemas de recomendación que personalizan lo que cada usuario recibe.
El desarrollo de inteligencia artificial generativa ha abierto además nuevas formas de violencia sexual digital, entre ellas la “nudificación” de fotografías, los deepfakes sexuales y la sextorsión mediante material sintético. Durante 2025, la Internet Watch Foundation identificó 8 mil 29 imágenes y videos de violencia sexual contra la niñez generados con IA, 260 veces más videos que el año anterior; 97 por ciento del material representaba a niñas.
El desafío, plantea el congreso, no consiste únicamente en determinar si la sexualidad se vive en internet, sino en discutir con qué alfabetización, regulación y acompañamiento profesional ocurre esa experiencia. La tecnología también puede convertirse en una herramienta para llegar a quienes permanecen fuera de las escuelas y de los servicios de salud.
A la presión tecnológica se suma el avance de discursos que cuestionan la educación integral en sexualidad, así como la contracción de la cooperación internacional y la insuficiencia de presupuestos públicos. El documento señala que en 2026 Perú derogó sus lineamientos de Educación Sexual Integral y retiró este enfoque del currículo nacional, mientras que en otros países existen leyes que reconocen la educación integral en sexualidad pero enfrentan obstáculos para su implementación.
“Todas las personas, todos los cuerpos”
El tema del Día Mundial de la Salud Sexual de 2026 plantea que los cuerpos son personales, relacionales y políticos. La WAS organiza su mensaje en cuatro dimensiones: la relación de las personas con su propio cuerpo; los vínculos con parejas, familias y comunidades; los sistemas que garantizan o restringen el acceso a educación, información y servicios, y las políticas que determinan qué sexualidades son protegidas y cuáles son castigadas.
Desde esta perspectiva, el placer, el deseo y la agencia forman parte de la salud sexual durante todas las etapas de la vida, mientras que el consentimiento y la integridad corporal constituyen elementos fundamentales de las relaciones. El planteamiento también insiste en que los derechos sexuales son derechos humanos y que la justicia sexual es la condición que permite hacerlos efectivos.
H. Rodrigo Moheno, presidente del Congreso CLASES 2026 y del Consejo Coordinador de FEMESS, considera que, ante el momento actual de los derechos humanos y sexuales en las Américas, los espacios académicos y profesionales adquieren un valor estratégico. El objetivo, afirma, no es lamentar los retrocesos, sino producir evidencia, formar, articular esfuerzos e incidir.
Por su parte, Felipe Hurtado Murillo, presidente del Comité Ejecutivo de FLASSES, destaca la trayectoria del congreso, que desde 1980 reúne a profesionales, docentes e investigadores vinculados con la salud sexual, la educación integral y la promoción de los derechos sexuales. Verónica Delgado, secretaria general de FLASSES, señala que los desafíos actuales exigen una articulación entre organizaciones, profesionales, comunidades y gobiernos.
Durante la rueda de prensa de presentación, Violeta Hidalgo, presidenta del Comité Científico de CLASES 2026, dará a conocer los ejes temáticos, un adelanto del programa científico, la numeralia de actividades académicas y las conferencias magistrales confirmadas, además de las modalidades de participación y los plazos para el envío de trabajos libres.
El congreso tendrá como sede el BelAir Unique a Wyndham Hotel, en la colonia Nápoles de la Ciudad de México, con acceso al World Trade Center. Las actividades se desarrollarán durante los días 28, 29 y 30 de octubre.
Con “La justicia sexual” como punto de encuentro, CLASES 2026 busca colocar en la discusión regional una pregunta que atraviesa tanto las políticas públicas como la práctica profesional y la vida cotidiana: quién tiene realmente las condiciones para decidir sobre su cuerpo, acceder a información y servicios, vivir su sexualidad con dignidad y ejercer plenamente sus derechos.
Foto: Especial.